Intruso

Crítica de Diego Batlle - La Nación

Elemental ejercicio

Los primeros minutos de la nueva película de Travis Z (así firma Travis Nicholas Zariwny) muestran a una mujer cuyo marido está de viaje en Japón. Mientras habla por teléfono con una amiga en medio de una tormenta, la luz de su aislada casona se corta y una figura masculina la ataca desde atrás y la asfixia con una bolsa. Recién entonces llega la secuencia de créditos iniciales. Tras ese prólogo (y luego de que se informe que una seguidilla de asesinatos conmueve a la ciudad de Portland) arranca la historia central que tiene como protagonista a Elizabeth (Louise Linton), una chelista que se apresta a pasar un fin de semana sola en su hogar tras enterarse de que fue aceptada para sumarse a la Filarmónica de Londres. Cuando sale a tirar la basura, alguien se mete en su casa y se transformará en un perverso voyeur de su intimidad (no falta la escena en que la espía mientras se ducha o cuando mantiene un encuentro sexual con su pareja). Quién es ese extraño y cuáles son sus intenciones resultan los principales interrogantes de un film que parece un ejercicio básico de terror concebido por alumnos noveles de escuela de cine.

Todo lo que funcionaba bien en una película reciente como No respires, aquí luce torpe y forzado. El director de La cabaña del miedo (en este caso también guionista) acumula lugares comunes y el resultado más que miedo da risa. Y no porque estemos en el presencia de una comedia.Tras los títulos finales, hay una coda de varios minutos que no alcanza a resignificar ni a redimir a una película tan remanida como elemental.