Intercambio de almas

Crítica de Rocío González - Leedor.com

En esta película de Sophie Barthes que, lamentablemente en Buenos Aires se estrena sólo en los Arteplex y en San Isidro, Paul Giamatti hace de sí mismo, como John Malkovich hiciera en ¿Quieres ser John Malkovich?.

Aquí Giamatti es un actor frustrado que se encuentra ensayando, próximo al estreno, la obra Tío Vania de Anton Chejov. La referencia no es menor, en tanto que el tema general de la pieza es acerca de la decepción y la frustración en la vida. Y así se siente Paul, hasta que lee sobre la posibilidad de quitarse el peso del alma: el Dr. Flinstein (David Strathairn) la almacena y le ofrece la de una poetisa rusa.

El título en inglés – Cold souls, almas frías- es, como a menudo sucede, mucho más sugestivo. Hace referencia a la frialdad con que se habla del alma como un órgano más, al desapego y falta de conexión con el propio alma, y también al metafórico clima frío de New York y más frío aún de San Petersburgo.

El guiño acerca de la relación entre los rusos y los norteamericanos es permanente: mientras los estadounidenses pueden montar una clínica de lujo donde los problemas existenciales se resuelven con dinero (alquilan un alma nueva), los rusos son los proveedores de estas almas a las que venden en el mercado negro– sin posibilidad de recuperación- para ganar unos rublos extra. Este maravilloso status quo se transforma cuando la esposa del mafioso ruso quiere el alma de Al Pacino para llevar adelante su carrera como actriz de telenovela. Pero la “mula” rusa sólo encuentra la de Paul Giamatti – actor cómico durante casi toda su carrera, ahora devenido en “serio”. Qué le sucede a las almas en este intercambio, y hablando en términos mercantilistas, si se enriquecen o empobrecen con esta experiencia es el eje de la película.

Con muchas ideas que ya fueron plasmadas por el cine de Charlie Kaufman en la mencionada ¿Quieres ser John Malkovich? o Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, Barthes se anima a un cine de ciencia ficción y ribetes cómicos con planteos existencialistas.

Publicado en Leedor el 4-01-2012