Explota, explota

Crítica de Rodrigo Chavero - El Espectador Avezado

El uruguayo con doble nacionalidad, Nacho Alvarez, debuta luego de dos cortos interesantes («Renuncio» y «CCCP»), en el terreno del largometraje con una ambiciosa comedia musical basada en las canciones de Raffaella Carrá.
«Explota, explota», sin embargo, opera prima del novel realizador, no debe verse solamente como «un grandes éxitos de la popular intérprete italiana» sino como una divertida propuesta, ambientada en los luminosos 70′ que espera ser descubierta para ofrecerse como opción para quienes esperan algo original en nuestra cartelera.
Lo primero que hay que decir es que el contexto en el que se narra la historia no es similar a los grandes hits de la taquilla en el género («Mamma mía», «Cats», etc), porque está ambientada en España, en épocas del franquismo. Digamos que el contexto es el texto y aquí todo lo que sucede, está enmarcado en ese clima de opresión y censura que el pueblo español ha sufrido en dicha década.
María (Ingrid García Jonsson, carismática y destacada intérprete) es una chica que tiene como ambición, ser bailarina. Todo entonces comenzará cuando decide abandonar a su novio en el altar a momentos antes de casarse (en suelo italiano) y aborda un avión que la lleve a otro destino. En los primeros minutos ya tenemos una coreo fenomenal dentro de dicha nave y desde allí, no nos queda duda de cuál será el tono del relato.
Nuestra protagonista llegará a TVE (televisión española estatal) en un momento complicado y para peor, se enamorará de un chico que, da la casualidad que es el hijo de alguien que ejerce la censura en dicho lugar. Hecho frecuente en los medios de comunicación según las directivas del dictador.
Encontrar un equilibrio entre el arte y la censura, ya de por si es difícil, por lo cual la pareja tendrá cuestiones importantes para resolver y mantenerse a flote en un mar no tan sencillo para María.
El amor entrará en conflicto pero… siempre contamos con la música para resolver las diferencias, ¿no? ¡Y qué OST señores!
La banda de sonido (100% Raffaella, imaginen!) le imprime a esta comedia musical, ritmo y desenfreno. La estética y la dirección de arte instalan una colorida atmósfera que es aprovechada por Alvarez para entregarnos un muy buen film. Hay mucha precisión en los cuadros de baile y si bien la historia tiene sus desniveles, todo se compensa con éxito tras éxito (me quedo con «Fiesta», ¡decididamente!) para redondear una destacada propuesta.
Dentro de las opciones de la cartelera, creo que el público adulto tiene una gran oportunidad para disfrutar de una sólido espectáculo. Es de lo más original que ví en el género (y eso que me encantó «En el barrio», otro gran exponente hace unos meses).

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