Escalofríos

Crítica de Diego Batlle - Otros Cines

Monstruos vs. Humanos

Basada en la serie de populares cuentos (son varias decenas) escritos por R. L. Stine (que ya habían servido de inspiración para una serie televisiva que tuvo cuatro temporadas), esta nueva película del director de El espanta tiburones, Monstruos vs. Aliens y Los viajes de Gulliver combina terror, comedia juvenil y un show histriónico de Jack Black con resultados moderadamente divertidos.

Mixtura entre el subgénero de comedias de high-school con toques románticos y cine fantástico pródigo en efectos visuales para presentar la invasión de monstruos de ocasión, Escalofríos es tan correcta como mecánica, tan profesional como conducida con un piloto automático que nos llevará sin riesgo ni audacia hasta el destino final.

El protagonista es Zach (Dylan Minnette), un adolescente que se muda de Nueva York a una casona en Madison junto a su madre viuda (Amy Ryan). El vecino no es otro que R. L. Stine, el huraño autor de libros fantásticos que vive encerrado junto a su hija Hannah (Odeya Rush). Al poco tiempo ya se sabrá por qué.

El “chiste” aquí es que las creaciones monstruosas de Stine cobran vida cuando alguien abre cualquiera de sus libros y, claro, el torpe y querible Zach no tardará en encontrar y usar la llave. Lo que sigue es una acumulación de desventuras (de acción, comedia y romance) que transcurrirán sobre todo en el colegio de turno.

Hay algo de Pixeles (otro lanzamiento reciente de Sony que mezclaba actores y animación) en la receta y, en ese sentido, la película no logra salir de la lógica tan en boga de la acumulación y el vértigo sin demasiado espacio para el desarrollo de personajes ni conflictos. Jack Black -lejos de sus mejores trabajos- regala otro festival de muecas y sobreactuaciones, aunque lo suyo no llega a irritar. Una película más, sin grandes hallazgos ni traspiés, pero si quieren disfrutar de una comedia de terror más gratificante siempre se puede regresar a Los Cazafantasmas...