Errata

Crítica de Matías Orta - A Sala Llena

¿Qué pasaría si tu pareja desaparece de golpe, sin dejar rastros? En el caso de Ulises (Nicolás Woller), no piensa detenerse hasta encontrar a Alma (Guadalupe Docampo). Para eso se adentrará en la vida íntima de su novia: los amigos, los compañeros de trabajo, los recitales, la facultad… El primer ejemplar de un libro de Jorge Luis Borges, que se caracteriza por una errata, le dará una pista que podrá llevarlo no sólo a la chica sino a un asunto más oscuro y complejo de lo que había imaginado.

Errata es una historia sobre la obsesión. Ulises está obsesionado por encontrar a Alma, pero también surgen personajes con obsesiones distintas, algunas relacionadas con lo material, y otras, con lo psicológico. Y nos muestra cómo esas obsesiones son llevadas al extremo de cometer actos para nada correctos.

El guión nos lleva por un camino para luego tomar otro rumbo (vueltas de tuerca mediante), y rescata elementos del cine negro y hasta de Alfred Hitchcock, sin nunca vanagloriarse de citas explícitas. Y cuando la acción está contada desde el punto de vista de Ulises, los recuerdos y los momentos oníricos remiten al Polanski más extraño.

En su ópera prima, Iván Vescovo elije una dirección diferente a la mayor parte de sus colegas del cine argentino actual, ya desde el formato: en vez de cámara digital, recurre a una de 16mm, que contribuye a generar un clima urbano, atemporal, misterioso, sin ponerse denso y sin descuidar la narración. Con un puñado de locaciones, nos muestra una ciudad que parece Buenos Aires pero que podría no serlo (aquí se nota la influencia de Invasión, de Hugo Santiago, justamente co-escrita por Borges e influencia confesada por Vescovo). Para transportarnos a este microcosmos, resulta fundamental la fotografía blanco y negro a cargo de Emiliano Cativa y la sugestiva banda sonora de Bauer.