Entre sus manos

Crítica de Fausto Nicolás Balbi - CineramaPlus+

Joseph Gordon-Levitt ha pasado casi toda su vida frente a las cámaras, a sus 32 años ya tiene más de sesenta créditos como actor. Para dar el salto a la dirección de largometrajes escribió el guión de Entre sus manos.

Don Jon (el título original de este filme) cuenta la vida de Jon (interpretado por el propio Gordon-Levitt), un joven preocupado por llevarse a la cama a una chica distinta cada noche y utilizar la pornografía para masturbarse a cada momento.

El título original juega con la idea del don Juan, una de las características de Jon quien como su grupo de amigos es misógino y egocéntrico. Pero de repente conoce a una chica que se le resiste un poco, Bárbara (Scarlett Johansson), ella no accede a tener sexo con él hasta conocer a su familia y amigos y digitar distintas cuestiones de su vida.

Una de las intromisiones de Bárbara llevará a Jon a la escuela nocturna para terminar el secundario. Allí conocerá a Esther (Julianne Moore), una mujer más grande que él con la que empezará a establecer una relación madura y estimulante.

Con un guion carente de profundidad y una puesta sin riesgo Joseph Gordon-Levitt desperdicia la historia de este personaje adicto al sexo. Don Jon es una obra esquemática que recién encuentra un quiebre en la historia, el ritmo y en el protagonista cuando empieza a cobrar mayor peso el personaje de Esther. De hecho uno de los mayores logros de la película es el extraordinario trabajo de Julianne Moore.

Lamentablemente para su debut Gordon-Levitt tuvo entre sus manos una historia interesante que ameritaba ser trabajada con mayor rigor.

Fausto Nicolás Balbi
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