Enredados

Crítica de Diego Batlle - Otros Cines

Un clasicismo cada vez más moderno

Con cada nueva película de Pixar uno espera que esos geniales artistas "reiventen" (nada menos) el universo de la animación y con cada nuevo film "puro" de Disney uno espera que -sin descuidar el espíritu clásico que los identifica y con el que crecieron ya varias generaciones (este el largometraje de "dibujitos" Nº 50 dela factoría)- se adecuen a los nuevos tiempos.

En ese sentido, si bien está lejos de "reiventar" la animación como un Toy Story o un WALL-E, Enredados combina muy bien "la mirada Disney de las cosas" con todas las posibilidades visuales actuales (aunque aquí los efectos 3D no agregan demasiado) y con ese "toque Pixar" que se percibe cada vez más desde que John Lasseter está al frente de toda la división animada de la compañía. Así, con sus méritos (muchos) y sus lugares comunes (no tantos), esta versión libre del cuento de hadas sobre Rapunzel creado por los hermanos Grimm luce ágil y moderna.

Los directores Byron Howard (Bolt, un perro fuera de serie) y Nathan Greno manejan con gran solvencia los distintos elementos de la comedia romántica, el musical a-la-Allan Menken y el relato de aventuras a-la-Robin Hood con un personaje femenino muy fuerte (Rapunzel), un simpático antihéroe (el ladronzuelo Flynn Rider) y una malvada de fuste (la madrastra psicópata).

Hay verdaderas proezas (la animación de la rubia cabellera de 21 metros de la protagonista) y momentos de gran belleza (los miles de globos aerostáticos de papel volando encendidos hacia el cielo). Así, con el agregado de un buen uso del humor (no exento de irónía y espíritu autoparódico), Enredados resulta un más que digno y recomendable entretenimiento familiar.