El último desafío

Crítica de Pablo O. Scholz - Clarín

Hechos y no palabras

Arnold Schwarzenegger regresa con un protagónico en un western disfrazado de thriller de acción, con violencia y humor.

Cuando a su edad (65) muchos deciden retirarse, y tras haber sido por dos períodos gobernador de California, Arnold Schwarzenegger regresa a un rol protagónico en cine, tras una década de ausencia ( Terminator 3, 2003). Seguro él y/o su agente leyeron varios guiones antes de decidir con cuál volvería al cine de acción, destrozos, tiros, golpes, sangre y alguna cuota de humor. Y fue éste de El último desafío, con equívoco título premonitorio, pero que lo encuentra al austríaco con su mejor cara granítica vistiendo el uniforme de un sheriff que, con unos subordinados no muy duchos, debe detener a un narco que quiere cruzar la frontera hacia México, huyendo del FBI.

Arnold nunca fue actor de muchas palabras. Y en su buena época -los años ’80, comienzos de los ’90- supo alternar el cine de acción y la comedia, cosa de que cuando debiera abrir la bocota su pronunciación en inglés -que sigue siendo calamitosa- no lastimara los oídos sino que sirviera para aflojar tensiones.

El último desafío es, entonces, un mix.

Vestido de thriller de acción, es en verdad un western, con el sheriff Arnold aguardando parapeteado en su pueblito sin parroquianos por las calles -sólo faltan las bolas de pasto seco rodando- que el malvado (Eduardo Noriega) llegue hasta ahí. Nadie apostaría un cuarto de dólar a favor de que él y cinco ayudantes pudieran detener a Gabriel Cortez. Ni el agente del FBI (Forest Whitaker).

El surcoreano Kim Jee-woon ( I Saw the Devil, A Bittersweet Life) entendió que por lo que la gente paga su entrada para ver a Arnold es para que haya carradas de acción. Y hay persecuciones, enfrentamientos armados, incongruencias, bromas, tomaduras de pelo del propio Arnie y un elenco -sumen a Peter Stormare, el siempre ubicuo Luiz Gusmán, el carioca Rodrigo Santoro ( Leonera) y el Jackass Johnny Knoxville- exagerado para tanta balacera y muerte truculenta.

Como regreso, Arnold demuestra que está en lo suyo. Ya anunció que continuará con la saga de Terminator -como informamos en nuestra edición del sábado-, donde hablaba menos y pegaba más. Ya lo dijo un General: hechos y no palabras.

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