El escritor oculto

Crítica de Santiago García - Leer Cine

PALABRAS QUE MATAN

Mientras la vida de Roman Polanski es noticia por motivos no cinematográficos, su nueva película, El escritor oculto, lo encuentra no sólo como un habilidoso narrador, sino también como el autor personal que solía ser. Una mezcla de entretenimiento puro y la mirada desencantada y paranoica propia del realizador.

La vida de Roman Polanski podría ser el argumento de una película. Irónicamente, podría ser justamente una película de Roman Polanski, ya que los hechos que jalonaron su existencia son un dechado de desgracias y momentos que representan los peores aspectos del ser humano. Su madre murió en el Holocausto y él logro –siendo niño- escapar del viaje a los campos de exterminio porque el padre lo ayudó a salir por un alambrado del ghetto antes de que todos fueran transportados. Luego, en la adolescencia, el azar le permitió escapar de la muerte casi seguro al ser víctima del ataque de un asesino serial. Años más tarde, el 9 de agosto de 1969, su esposa Sharon Tate, embarazada de ocho meses, fue asesinada, junto con otras personas, por un grupo de delincuentes comunes entre los cuales estaba Charles Manson. Polanski no sólo tuvo que soportar que la prensa dijera toda clase de infamias sobre su mujer –todo lo cual a los pocos días se demostró falso- sino que además vio como Manson y sus cómplices luego se transformaron en objeto de culto. Años más tarde, en 1977, fue acusado de abuso sexual al mantener relaciones sexuales con una niña de trece años. Polanski solo se declaró culpable de tener relaciones ilícitas con una menor, pero declaró que fueron con consentimiento. Dejó Estados Unidos antes de recibir la condena y por eso la misma no prescribió. En el año 2009 viajó a Suiza, donde fue arrestado por ese motivo y aun está a la espera de una decisión con respecto a su caso.
No todas las biografías de todos los directores tienen un valor relevante en la obra de un realizador, pero un breve repaso por la vida de Polanski muestra una fuerte asociación con su obra. Sus films, desde los primeros trabajos hasta El escritor oculto, muestran generalmente un universo oscuro, lleno de espacios de paranoia y locura, que en la sumatoria total dan como resulado una mirada negra y poco optimista del mundo. Films tan disímiles como Repulsión, La danza de los vampiros, El bebé de Rosemary, Barriochino, El inquilino, están unidos por este pesimismo. Curiosamente, su film más conectado con la realidad, El pianista, es el que posee, dentro del horror, el final más luminoso. Polanski puede hacer películas más o menos comerciales, pero siempre se mantiene fiel a sí mismo. En El escritor oculto se observan muchos elementos habituales en el director. Y un policial político sobre un escritor fantasma es un espacio en el que sin duda Polanski se siente a gusto. Un ex primer ministro inglés (Pierce Brosnan) decide contratar a un escritor para escribir sus memorias. El escritor elegido (Ewan Mc Gregor) viene a reemplazar a otro escritor que había estado realizando el mismo trabajo pero que se suicidó. La acción se traslada a una isla frente a la costa este de Estados Unidos, donde el ex primer ministro vive con su esposa y sus asistentes. Como en el film de Polanski El inquilino, el escritor comienza a ocupar los diferentes espacios de su antecesor y descubre –tal vez como aquel- que no todo es lo que parece. Aunque la trama de la película sea inverosímil y en muchos aspectos forzada, la construcción del relato es tan efectiva que el suspenso avanza y la historia atrapa. En un regreso al espíritu hitchcockiano –que Polanski homenajeó tan bien en Búsqueda frenética- es más el clima que la lógica lo que brilla en El escritor oculto.