Capitán Fantástico

Crítica de Martín Chiavarino - A Sala Llena

Teoría y práctica

Capitán Fantástico (Captain Fantastic, 2016), el segundo largometraje como director del actor Matt Ross (28 Hotel Rooms, 2012) es un film que retoma la estética, las características argumentales, el tono y el espíritu de aventura de películas como Little Miss Sunshine (2006) de Jonathan Dayton y Valerie Faris; Into the Wild (2007), de Sean Penn, y Moonrise Kingdom (2012) de Wes Anderson, para construir con calidez y visión crítica la idiosincrasia de una familia que desarrolla su vida alejada de los condicionamientos sociales en un bosque de Estados Unidos.
La familia Cash vive en medio de un bosque en el noroeste de Estados Unidos, cazan animales, plantan frutas y verduras, se entrenan para sobrevivir en condiciones extremas, aprenden sobre política, filosofía, física cuántica, retórica, matemática, literatura y viven una vida extraordinaria, austera y severa bajo el liderazgo de su estricto padre, Ben (Viggo Mortensen).

Cuando la madre de los seis niños se suicida a causa de una severa enfermedad neurológica tras mes de internación y años de tratamiento la familia emprende un viaje para impedir que el padre de Leslie (Trin Miller) la entierre en un funeral católico, ya que según su testamento y última voluntad ella solicita que su cuerpo sea cremado y su despedida sea una fiesta alegre y no una ceremonia solemne.

En el viaje los niños interactúan por primera vez con el mundo y con personas que creen que su forma de vida es extravagante e incluso nociva para su salud física y mental. La actitud confrontativa de Ben con su hermana (Kathryn Hahn) y un encono de toda la vida con Jack (Frank Langella) el padre de su esposa, llevan la situación al límite y los discursos de ambos bandos se convierten en acciones que buscan diferentes caminos para lidiar con la muerte.

El film de Matt Ross realiza una crítica desde el marxismo y sus ideales al pobre sistema educativo norteamericano, al sueño americano devenido imperio del consumo de basura descartable, a la apatía de una juventud sumida en el tedio y el aburrimiento y a la posibilidad de llevar a cabo propuestas de de resistencia al modelo capitalista de explotación y destrucción del planeta y sus habitantes.

El opus contrapone la realidad social con el experimento de la familia Cash poniendo énfasis en la posibilidad de construir alternativas sociales a la decadencia de la cultura norteamericana. Aunque utiliza demasiados estereotipos la película plantea exitosamente la necesidad de prepararse y formarse para realizar acciones concretas. El film también plantea un análisis sobre las diferencias culturales que subyacen en la sociedad norteamericana y las bifurcaciones del sueño hippie.

La extraordinaria fotografía de la francesa Stéphane Fontaine (Elle, 2016) se destaca por sus claroscuros y la contraposición entre la belleza y la inclemencia de la naturaleza con la monotonía de la ciudad. Las actuaciones de Viggo Mortensen y los niños que componen una gran e inusual familia sostienen esta propuesta que busca combinar momentos de reflexión con decisiones que llevan hacia la realización de acciones concretas que implican valores morales y éticos enterrados bajo la cultura del hedonismo.

De esta manera Ross logra plantear ideas políticas y cuestiones sociales que desde la crisis financiera del 2008 son cada vez más frecuentes en la opinión pública estadounidense y que antes estaban completamente ausentes del debate público y el espectáculo. Capitán Fantástico se presenta así más que como un producto del entretenimiento como una toma de posición moral ante un sistema decadente y perverso que bajo el mando de las corporaciones envenena el espíritu y el cuerpo humano para controlarlo, humillarlo y finalmente destruirlo.