Calvario

Crítica de Fredy Friedlander - Leedor.com

Un excelente conjunto de actores con un notable Brendan Gleeson
La primera escena de “Calvario” (“Calvary”) hace honor al título del segundo largometraje de John Michael McDonagh. El Padre James (Brendan Gleeson), a quien vemos confesando a un aparente desconocido, recibe de éste una amenaza que afectará de allí en más profundamente su vida. Más aún al prevenirle que el domingo, dentro de ocho días, lo asesinará en la playa para vengar la violación que le ocasionó otro sacerdote cuando tenía apenas siete años.
Durante algo más de media hora irán desfilando una decena de personajes mayormente inquietantes pero también llegará Fiona, su hija con un vendaje en la mano que delatará su nuevo intento de suicidio. James, antes de ser cura estuvo casado pero su esposa murió, lo que lo impulsó a tomar los hábitos. Kelly Reilly, conocida por la trilogía de Klapisch (“Piso compartido”, “Las muñecas rusas”, “El mejor de nuestras vidas”) compone a uno de los pocos seres rescatables de la trama.
McDonagh ha realizado un notable trabajo de casting recurriendo nuevamente a varios de los actores de su opera prima “El guardia”, donde el protagónico era también asumido por Gleeson. Su hermano menor Michael McDonagh ya lo había incluido en “Perdidos en Brujas” y no sería de extrañar que el actor, nacido en Dublín en 1955, reciba una nominación al Oscar.
Lo de “pueblo chico infierno grande” sería perfectamente aplicable al lugar (Sligo, al noroeste de la república de Irlanda) donde transcurre la acción en bellísimos paisajes bien aprovechados por el director de fotografía Larry Smith.
Es un placer ver al veterano M.Emmet Walsh (“Simplemente sangre”, “Buscando a Arizona”) componiendo a un escritor pesimista que se solaza cuando el cura lo visita y le aporta dos libros. Uno de estos fue reconocido por este cronista al llevar como título “HHHH”, nada menos que una biografía de Heydrich, el terrible lugarteniente de Heinrich Himmler.
Entre la fauna humana habrá un violador condenado a perpetua (Domhnall Gleason, hijo de Brendan), el carnicero del pueblo Jack (Chris O´Dowd) cuya esposa Verónica (Ovla O’Rourke) sostiene abiertamente un affaire con un mecánico nacido en Costa de Marfil (Isaac de Bankole). Y también el inspector de policía Stanton (Gary Lidon) que no se destaca por su moral, al igual que el barman y el médico del hospital.
Tampoco resulta muy descatable la figura del millonario Michael Fitzgerald que muy bien interpreta Dylan Moran (“Un lugar llamado Notting Hill”) y que en un momento dado hará “ostentación” de su riqueza delante de una de sus costosas pinturas. Entre tanta lacra sólo se rescata alguna figura femenina como la de Fiona o también la de Teresa (Marie-Josée Croze), que viene de sufrir un tremendo accidente vial.
“Calvario” no resulta sólo un thriller donde se ignora hasta el final quien es la amenazante figura de la cual sólo se escucha la voz al inicio de la acción. Es también un cuestionamiento a cierta fracción de la iglesia católica de Irlanda, que no logra encauzar las vidas descarriadas de varios de los personajes que pueblan este relato. Algunos dirán que la visión es pesimista y otros la compartirán.
Como dato de interés y destacable es la participación de una mujer argentina (Flora Fernández-Marengo) y su marido inglés (Chris Clark) en la producción de “Calvario”. Ambos estuvieron presentes durante la presentación de la película en el Cineclub Núcleo, el martes 8 de diciembre pasado. La película fue muy bien recibida por los numerosos cinéfilos y críticos que se hicieron presentes durante la última proyección del año de la entidad que fuera fundada por Salvador Samaritano hace algo más de 60 años.