Amor de medianoche

Crítica de Leonardo M. D’Espósito - Revista Noticias

40

Ella, pobre, no puede ser tocada por el más mínimo rayito de sol, y aparece él y empieza el romance nocturno. Producto anacrónico -sí, el pibe es hijo de Arnold... con ese apellido habría sido un milagro que no tuviera relación-, más o menos bien narrado y que le provee a este redactor la soñada oportunidad de utilizar la palabra “meliflua” (que le gusta mucho pero nunca puede usar) para definirla. ¡Una película meliflua, amigos!