12 años de esclavitud

Crítica de Cristian Olcina - 100% Cine

La verdad nos hará libres.

Desde la invención de la escritura, el ser humano registra su presente y su pasado de una forma en la cual generaciones posteriores pueden consultar y aprender de la fuente original, la escritura, por lo tanto nos ayuda a trascender en cierto aspecto. El cine por su parte también comparte esa virtud, pero a diferencia de la palabra escrita que son simplemente símbolos que estimulan nuestra imaginación, el cine tiene una imagen y sonido concretos; no nos imaginamos, vemos. Esa característica del proceso cinematográfico es la que nos ayuda más a sentirnos en el lugar que se ve en la pantalla, de transportarnos de manera absoluta a otra realidad, poder vivirla en cierta forma. 12 años de esclavitud es una película que se vive en el cine, nos transporta a Georgia en un Estados Unidos esclavista y nos hace sufrir los padecimientos del protagonista y sus compañeros en la desgracia. Curiosamente la lectura y la escritura son dos capacidades que tiene el protagonista, y esa virtud no solo que no le sirve en su nueva obligación, sino que además puede ser peligrosa y hasta llevarlo a la muerte. En un mundo de falta de libertades y falta de expresión, donde los más poderosos oprimen a los más indefensos o a los distintos; ser educado, pensar, escribir y resistir, son graves ofensas y quizás es mejor esconderlas, para poder sobrevivir más efectivamente. En un mundo opresivo y con esclavitud pasó eso, y no se hasta que punto hemos realmente cambiado. En ese contexto se desarrolla la historia de Solomon Northup, interpretado magistralmente por Chiwetel Eijofor, un neoyorquino de raza negra nacido libre, trabajador y educado; que tiene talento para tocar el violín. Luego de irse de gira durante un tiempo con 2 artistas por Washington es secuestrado y llevado a Georgia para ser vendido como esclavo, ahí pierde su nombre y comienzan a llamarlo Platt y comienza a sufrir los padecimientos de su nueva condición. No solo pierde su libertad, sino además su identidad y posteriormente parte de su alma, demostrándolo e la destrucción de un objeto símbolo a la vez de su familia, pero a la vez de la opresión que sufre. Hasta ahí nomás contaré el argumento. Y cuidado si leen otras críticas porque casi seguro que les contarán el final. 12 años de esclavitud es un filme sobrio, de una narrativa muy clásica. Es casi un ejemplo de libro de texto de cine clásico. Con tomas muy prolijas y fijas y con un montaje tranquilo, pero contundente. Es un filme simple, pero efectivo; de una austeridad en el tratamiento notable. El filme es bastante violento, muestra de manera explícita los tormentos físicos y psicológicos a los que son sometidos los esclavos y por momentos cae en la crueldad, al igual que los esclavistas blancos del filme. Las actuaciones son muy destacadas, especialmente la del protagónico, la de Michael Fassbender que hace de uno de los dueños de Solomon Northup, y la de una de las esclavas interpretada por Lupita Nyong’o que es una mujer a la cual el personaje de Fassbender le tiene una apreciación especial tanto positiva como negativa. Algo que vale la pena destacar es como el director muestra de manera explícita como los blancos usaban la Biblia para justificar la esclavitud, ya que la misma en el antiguo testamento no solo que no prohíbe la práctica sino que da instrucciones explicitas del tratamiento de esclavos y en que casos se puede tenerlos. Curiosamente esos mismos esclavos son cristianos, cantan brillantemente y con fe y temen por sus almas. Una decisión valiente por parte del director, la de hacer ese análisis de una de las justificaciones teóricas de la esclavitud, o quizás podríamos decir, una de las racionalizaciones más bien. 12 años de esclavitud es una experiencia de vida, padecida si se quiere, en la pantalla cinematográfica. Nos invita a la reflexión, nos muestra una sociedad y un sistema en donde no se puede salir limpio, uno debe necesariamente hacer actos inmorales para seguir adelante y nos muestra como a su vez, para lograr lo que fuese, hay que hacerlo dentro del sistema, en este caso representado por el personaje de Brad Pitt en un rol muy pequeño pero importante.

Vale la pena verla, me hizo acordar a La Lista de Schindler, aun cuando visualmente y narrativamente son filmes muy distintos. Duele verla pero a la salida del cine uno se va con una experiencia que queda, una historia que emociona hasta las lágrimas y una reflexión que permanece.

Puntos a tener en Cuenta:

Brillante interpretación de Eijofor, acompañada de excelentes Fassbender y Nyong’o, todos nominados al Oscar.

El director se llama Steve McQueen, es británico, negro, y no tiene ningún tipo de relación con el actor que fue estrella en los ’70.

La música es de Hans Zimmer, excelente, a veces atrevida, en el principio un poco intrusiva.

Un filme duro, austero, sobrio y simple, pero contundente.

Llevar pañuelo, emociona mucho.

Basado en hechos reales

El filme ganó en Festival de Toronto, y ganó el Globo de Oro, El premio PGA (ex aequo), y diversos galardones de críticos

Título: 12 Years a Slave

Dirección Steve McQueen

Producción
Brad Pitt
Dede Gardner
Jeremy Kleiner
Bill Pohlad
Steve McQueen
Arnon Milchan
Anthony Katagas

Guion John Ridley
Música Hans Zimmer
Fotografía Sean Bobbitt
Montaje Joe Walker
Vestuario Patricia Norris

Protagonistas
Chiwetel Ejiofor
Michael Fassbender
Benedict Cumberbatch
Paul Dano
Paul Giamatti
Lupita Nyong'o
Sarah Paulson
Brad Pitt
Alfre Woodard
. Por Cristian Olcina