100 años de perdón

Crítica de Jorge Marchisio - Alta Peli

“Ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón” reza la dicho que también intentará definir quién le roba a quién en esta nueva co-producción argentino-española.

Ladrones de medio pelo

Un grupo comando irrumpe en un poderoso banco español. En un principio parece ser un simple robo, pero poco a poco las cosas se irán complicando, tanto para los criminales como para las fuerzas de la ley. Es que no es dinero lo que buscan los asaltantes, si no algo que podría poner en peligro a la mismísima corona española.

Cien Años de Perdón pintaba bien, muy bien. El trailer nos mostraba una de asaltos a bancos al estilo El Plan Perfecto, con los ladrones jugando a placer con la policía, estando varios pasos por delante y siendo verdaderos profesionales. Pero a los pocos minutos notamos algo a nivel guion que se podría tomar como una alarma.

No es un spoiler ni nada parecido, pero rápidamente vemos a Rodrigo De La Serna puteando con modismos argentinos -aunque su personaje se llama El Uruguayo- y a un policía anotando en su libreta como primera pista la palabra “argentinos”. Es una escena que nos hace reír y nos saca totalmente del policial serio que se nos prometió. Es sólo un avance que nos hace el guion para mostrarnos que su responsable, Jorge Guerricaechevarría (usualmente un genio en la materia), nunca se decidió entre el policial o la comedia de atracos.

Este es un lastre que sufre el film en sus 98 minutos de duración. Saltando entre géneros y logrando que el espectador no se tome en serio la película, a pesar de la solemnidad que transmite de a tramos. Si eligen verla como una comedia, tanta seriedad los va a aburrir y probablemente le echen un vistazo al reloj en más de una oportunidad.

Sumemos que pese a tener un buen elenco, los actores están bastante desaprovechas en personajes desdibujados. Y peor aún, con alguno de ellos (De La Serna, por ejemplo) hablando en “argentino” pero intercalando palabras que no se usan demasiado aquí pero si en España. O al insoportable ladrón que compone Joaquín Furriel, haciéndonos acordar en más de una oportunidad al Faisán compuesto por Nicolás Vázquez en Kryptonita, y ya sabemos todos como terminó eso.

Quizás lo más destacable de Cien Años de Perdón sea lo referente a los apartados técnicos. La dirección de Daniel Calparsoro y la fotografía con tonalidades frías que decidió usar, dotan al relato de un dramatismo visual que a nivel historia claramente no tiene.

Conclusión
Cien Años de Perdón tenía bastante materia prima para ser una de esas buenas co-producciones entre Argentina y España. Pero debido al pésimo guion que nunca se decide a que género a atacar, tenemos como resultado un film aburrido, y en muchos casos, sin sentido.