Zoolander 2

Crítica de Ayelén Turzi - La cuarta pared

Zoolander (2001) es prácticamente un hito. Una inteligentísima burla al sofisticado pero vacío mundo de la moda y la alta costura. Quince años después, el director y actor Ben Stiller larga la secuela. Y llenos de emoción fuimos al cine ni bien se estrenó, a ver si está a la altura de la original o merece ser olvidada.

Las personas más bellas del mundo están siendo asesinadas, y lo último que hacen antes de morir es sacarse una selfie con una particular expresión, y subir la foto a las redes sociales. Valentina (Penélope Cruz), que trabaja en un departamento específico de Interpol, identifica algo en particular con las miradas y decide buscar a Derek Zoolander (Ben Stiller, chicos, no me hagan aclarar pavadas), el creador de miradas históricas como Magnum y Blue Steel, porque cree que él puede llegar a ayudarla a descifrar el misterio. Y sí, a medida que la trama avanza (cambiando de rumbo, volviéndose absurda, borrando con el codo lo que acaba de escribir con la mano y perdiendo contundencia) se suman a la aventura Hansel (Owen Wilson), Mugatu (Will Ferrell), Alexanya Atoz (Kristen Wiig) y, continuando con la tradición de la primera parte de la saga, un sinfín de cameos de diferentes celebrities, algunos desaprovechados por haberlos adelantado en el trailer.

La poca solidez narrativa y el trailer son los principales problemas de la película: los que padecemos de buena memoria recordamos gags del avance (de casi tres minutos de duración) y, la verdad, es una lástima tanto adelanto. Con la moda del trailer del trailer del teaser, el spot televisivo, las "fotos filtradas desde el set" (sí, entre comillas obviamente), se pierde demasiado la magia y la sorpresa de los últimos estrenos. Pero eso no es problema sólo de Zoolander 2, sino que es un signo de nuestros tiempos (?).

Por otro lado, la película no tiene absolutamente nada negativo, y la (escasa) solidez de la trama es relativa, así que podemos incluso dejarla pasar; reconozcamos que estamos viendo Zoolander, no El Padrino. Porque su fin es hacerte reír, y te reís desde que empieza hasta que termina (salvo de lo que ya viste en el trailer). Los personajes de Derek y Hansel son pura magia, se nota que además del trabajo actoral de cada uno, Stiller y Wilson tienen una excelente química personal juntos y disfrutan lo que hacen, con una energía que trasciende la pantalla. Más allá de los chistes -ya sea en los diálogos o de humor físico-, Stiller te hace reír con una simple mirada. Con esa misma mirada que en la cinta de 2001 detuvo una estrellita ninja.

Selfies, redes sociales y cosas que en la cinta original no existían se integran perfectamente a la trama: el selfie stick parece un invento hecho exclusivamente para Derek Zoolander. Necesitábamos ver a estos dos personajes tan particulares, tan estereotípicos y tan... tan ellos en este contexto actual lleno de tecnología tan inútil. Inútil como la alta costura.

VEREDICTO: 8.0 - LINDA, PERO HUECA

Zoolander 2 se asemeja mucho al personaje de Derek en sí: hermosa pero completamente hueca y estúpida. Pierde la capacidad de observación y crítica que había tenido la primera parte, pero la multiplica en humor: es infinitamente mucho más graciosa. Conociendo la trayectoria de los involucrados, sabemos que podíamos pedirles mucho más. Pero como tampoco es frecuente que salgamos de una sala con dolor de panza por reírnos tanto, se los perdonamos ;)