Yo vi al Diablo

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Un título que tenía los elementos para diferenciarse, pero que sucumbe al más básico procedimiento.

Decir que el terror no está pasando por su mejor momento es una verdad de perogrullo, pero es incluso más decepcionante el contemplar cuando una película del género cuenta con los elementos narrativos para ser distinta al resto, y se decanta por el desarrollo más básico y predecible.

¿De qué Diablo me estás hablando?

Evey es la sobreviviente de un accidente automovilístico en donde muere un nene que iba en el otro auto. Esto le genera una culpa enorme que la tiene consumiendo antidepresivos constantemente. Ella frena dicha costumbre al descubrir que está embarazada y se muda con su marido a un viñedo que este acaba de adquirir, para así criar al nene en un ambiente sano. Pero ni bien se instalan, Evey comienza a tener visiones de cosas horribles que pasan en la casa. Por desgracia ella es la única que percibe las mismas y su sanidad mental es cuestionada mientras intenta buscar una respuesta lógica a estos eventos sobrenaturales.

Yo vi al Diablo podía haber sido un gran ejercicio sobre las influencias y consecuencias de la culpa, pero parece más obsesionada en producir un cóctel de sobresaltos, que si bien contribuyen a la experiencia visual, es una idea incompleta de cómo una película de terror se queda con el espectador.

Si hay algo todavía más triste es que todo, absolutamente todo lo que ocurre en la película nace a partir de los personajes. Todos los obstáculos que presenta el guion son una representación física o no de sus miedos, sus culpas y sus frustraciones; el “¿Qué se cuenta?” ingenioso acaba siendo desperdiciado por un “¿Cómo se cuenta?” que fue repetido en otros títulos hasta la saciedad.

Por el costado técnico, la fotografía, el montaje y la dirección de arte responden a la factura típica de una película de terror. Noto cierta nobleza en el deseo de no usar tanto CGI y recurrir, la mayoría del metraje, a elementos prácticos.

Por el costado de la actuación hay una adecuada labor de Isla Fisher. Si bien su interpretación tiene ciertos desniveles en donde la histeria se exagera (incluso más allá del verosímil requerido para dar vida a una mujer embarazada, que como tal tiene las hormonas en estado de ebullición) hay que saber separar cuando una actriz entrega una mala interpretación y cuando esta simplemente responde a un guión que no le da mucho con que trabajar.

No obstante, la única curiosidad que me generaba esta película era la posibilidad de ver a Jim Parsons en otro papel aparte del que interpreta en Big Bang Theory. Aunque se mentaliza y da vida con autenticidad a un obstetra, puede notarse en su andar y su voz un leve regusto del Dr. Sheldon Cooper.
Conclusión

Yo vi al Diablo tenía todo para ser una película de terror distinta, y por un evidente miedo (nunca mejor dicho) a parecer demasiado psicológica, acaba por sucumbir a todos los clichés que aquejan al género de horror en la actualidad. Una verdadera lástima.