Viajo sola

Crítica de Marcela Barbaro - Subjetiva

Irene tiene el trabajo que muchos de nosotros quisiéramos tener: viajar a los mejores hoteles del mundo con todo pago. Su tarea, como inspectora hotelera, consiste en fingir ser una pasajera común y disfrutar de una estadía, durante la cual realiza un estudio minucioso del lugar. Al finalizar la inspección, revela que es la “invitada sorpresa”, o sea el cliente más temido ya que se encarga de evaluar y juzgar los estándares que ofrecen los hoteles de lujo.

Soltera, sexy y sin hijos, Irene (Margherita Buy), que ya pasó los cuarenta años, mantiene una relación de amistad con su ex pareja, Andrea (Stefano Accorsi), quien espera un hijo de otra mujer y siempre fue su sostén emocional. Además de gozar de su plena libertad, cuenta también con su hermana Silvia (Fabrizia Sacchi), casada y con dos hijas pequeñas que la mantienen ocupada.

En uno de sus viajes, un hecho inesperado la lleva a replantearse si su carrera profesional le ha impedido realizarse afectivamente como tantas otras mujeres.

Presentada en varios Festivales Internaciones y muy bien recibida por el público y la crítica, Viajo sola es el tercer film de Maria Sole Tognazzi (Passato prossimo y El hombre que ama). Hija del gran actor italiano Hugo Tognazzi, la realizadora elige trabajar algunos estereotipos femeninos para darles otro significado. Parte de los clásicos binomios: casada/soltera; liberal/reprimida; ama de casa/profesional – tratados en infinidad de películas-, para cuestionar su legitimidad, sin que medie ningún discurso feminista, sino más bien hace una lectura aggiornada sobre el género y los roles socialmente aceptados.

“Hay un tema recurrente en la mayoría de las películas que se estrenan hoy en día: la familia, comenta la realizadora. Las hay de todo tipo: familias recompuestas, familias gay, familias a punto de estallar, familias que se reencuentran y familias que se destruyen.

Pero el gran ausente de este panorama es ese 17 por ciento de la población italiana que arrojan las estadísticas. Una cifra que no se puede considerar una minoría y que además no deja de crecer: la mujer soltera y sin hijos. Mis guionistas y yo hemos pensado que había llegado la hora de hacerles justicia. Y así es como nació Irene, nuestra protagonista”.

Dentro del elenco, la talentosa Margherita Buy recibió el premio Donatello a la mejor actriz por su papel protagónico en la película. Junto a ella, y después de Hada ignorante y No basta una vida, vuelve a trabajar con Stefano Accorsi (a quien vimos también en El último beso). En esta oportunidad, les tocó elaborar, con distintos matices, las dificultades de los vínculos, los deseos y lo esperable en relación al otro.

Tognazzi maneja un tono que se ubica entre la comedia y el drama liviano. La historia es sencilla y narrada con fluidez y esteticismo. Los personajes femeninos están en permanente movimiento y sujetos a la realidad cotidiana. Pero no pasa mucho más que eso. Se trasladan, viajan, manejan, discuten y, en ese devenir, hay rutinas como el trabajo de Irene. La reiteración de la escenas con sus viajes y la voz en off sobre su actividad pareciera impedir un espacio para el disfrute personal. En el caso de Silvia, la rutina en su vida matrimonial interfiere en la frecuencia de sus relaciones sexuales. Sin embargo, esas rutinas también las constituye.

Viajo sola ya implica en su título una toma de decisión. En ese itinerario no parece haber lugar para otros. A lo largo del relato, la mirada de la realizadora no juzga las acciones ni de Irene ni del resto de las mujeres del film. Tampoco revela el modelo ideal para ser feliz. Al contrario, se toma la libertad de pensar “la felicidad” como un concepto subjetivo que debe alejarse de los cánones sociales. El viaje que propone es justamente esa búsqueda íntima y personal sobre el lugar que elegimos tener.

VIAJO SOLA
Viaggio sola, Italia, 2013. Dirección: Maria Sole Tognazzi. Guionistas: Ivan Cotroneo, Francesca Marciano, Maria Sole Tognazzi. Intérpretes: Margherita Buy, Stefano Accorsi, Fabrizia Sacchi, Lesley Manville. Música: Gabriele Roberto. Fotografía: Arnaldo Catinari. Montaje: Walter Fasano. Duración: 85 minutos.