Viaje al cuarto de una madre

Crítica de Isabel Croce - La Prensa

Una jovencita salida apenas de la adolescencia y su madre. Las dos, Leonor y Estrella viven juntas en un pequeño pueblo de España. Ella ya tiene edad para independizarse, más ahora que empezó a trabajar. Ni su vida modesta, ni su trabajo rutinario la atraen demasiado, pero la posibilidad de viajar a otro país la entusiasma. Así, un pedido de niñera en Londres le abre las puertas a una forma de dejar la casa familiar. Esa partida final que pronto tendrá que afrontar.
Con un ritmo lento y un clima denso, la directora sevillana Celia Rico Clavellino arma una historia intimista tan real y cotidiana como la vida misma. Minuciosa en el detalle, observadora serial, nada de lo que pasa en esa relación simbiótica le es ajena. La necesidad de la madre de proteger a su hija, la tranquilidad que le da el hecho que trabaje en el "espacio de plancha" en que ella se inició y donde todavía la recuerdan. Estrella está en paz cuando ve la telenovela con su niña, cuando cose para ajenos en su vieja máquina con la poca iluminación de ese departamento tan triste. Estrella es feliz cuando le prepara la comida y lucha por armar la valija para el viaje de Leonor. Estrella necesita ordenarle la ropa a su hija. Es como ordenarle la vida, Estrella muere cuando queda sola en el departamento y estará vigilando el celular, entreabriendo los cajones del cuarto de su hija para sentirla presente.

EMOCIONES
Filme intimista, de sentimientos intensos, de esperas y palabras que no se dicen, de sentimientos que se expresan en gestos, en aprehensión de objetos tanto en la madre como en la hija. Sólo sabremos de la posible muerte del padre por la figura de Leonor apretando algunos de sus trajes o de Estrella regalando alguno de ellos a un plomero luego de observarlos interminablemente. Hasta la necesidad de madre que Leonor siente, a pesar de su constante intentos de independencia (salida con amigos, un viaje laboral, trabajo diario), es reveladora en ese pasaje nocturno, cuando la soledad apremia y la chica busca refugio en la cama materna.
Dos estupendas actrices, Lola Dueñas ("Zama") y Anna Castillo parecen haber nacido para ser esa madre e hija de la historia, tan parecidas a tantas madres e hijas únicas del mundo.

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