Vergara

Crítica de Caty Filgueira - Cuatro Bastardos

Vergara: Un amargado que quiere ser padre.
En este film, los papeles se dan vuelta y es un hombre el que siente la necesidad de ser papá cuando está llegando a los 40.
¿Qué pasa cuando llega la urgencia de ser padres? Obviamente, no es algo que a todos nos ocurra, especialmente hoy en día. Pero es algo que a todos nos dicen que nos va a pasar. En este caso, Marcelo Vergara (Jorge Sesán) está llegando a los cuarenta y está en medio de una crisis: lo dejó su novia, es un paria en el mundo de la radio y no tiene trabajo. Además, se la pasa poniendo distancia entre el y todos a su alrededor.
El problema: él quiere hijos. Pero el hecho de que con Natalia, su novia anterior, no hubieran concebido ni por accidente (dado que, y cito, “no se cuidaban”) lo hace pensar que quizá haya algún problema ahí.
Ese es nuestro punto de partida. Un hombre adulto que vuelve loco a todo el mundo, y que a la vez quiere lo que más de uno considera la mayor responsabilidad que puede haber. Y para colmo no tiene trabajo. La historia lo sigue a lo largo de un camino donde él tiene que darse cuenta de que su actitud es la razón por la cual se ha ido quedando solo. El único que lo banca es Juan Pablo (Lautaro Borghi) y hasta el le dice que la corte, ya que Marcelo se peleó hasta con su esposa.
Es un viaje de auto descubrimiento; porque los cambios que necesita lograr para obtener lo que busca no son nada que pueda conseguir si él no es consciente de sus propios obstáculos, los cuales se ha ido imponiendo el mismo.
A lo largo de su viaje, se va a ir encontrando con topes del día a día que le van a ir demostrando a él y al resto que le falta madurar; a la vez, la gente que va entrando a su vida es la que lo ayudará a ver que el problema no son tanto los otros (aunque no sean del todo libres de culpa) pero sí él.
Hay momentos claves a lo largo del film, simples, de quietud, dónde podemos apreciar sus diferencias con el mundo a través del simple juego de cámaras. Como cuando está con la familia y los 3 hombres (su hermano y el novio de su madre, además de él) no consiguen entablar conversación. Es en estos silencios donde vemos que hay más de un lazo para reconstruir.
La mayor disruptiva, de todas formas, será Laura (María Cecilia Ferrero). Productora de la radio donde trabaja Juan Pablo y la que lo debe sacar del aire a Marcelo cuando el otro lo invita, es la novia que lo hará reflexionar más. Y también será el detonante que lo haga pensar “bueh, de verdad el problema soy yo“.
El film tiene, dentro de todo, un tono bastante relajado. No busca grandes aires de disruptividad. Tiene los pies bien puestos en la tierra, tanto Vergara como el film en general y sus aspiraciones ocurren dentro de un marco del día a día que es bastante fácil de entender.
Acá no hay grandes aspiraciones de un amor eterno ni nada similar. Sino la necesidad de encontrar a alguien que se encuentre en la misma página que él para compartir la responsabilidad máxima que es un hijo. No hablamos de una película romántica. Sino una que, al final, autoreflexiona que llegados a cierta edad, lo importante no es que la otra persona sea la correcta, sino que la otra persona quiera lo que vos. Una nota un toque cínica, para mi gusto personal, pero que puede resonar con más de uno y hacer pensar a varios más.
Dentro de todo, un film entretenido que no intenta dárselas de arte conceptual y tiene una historia clara que contar. Quizá podría haber explicado un poco más la historia detrás de la situación inicial de Marcelo Vergara, pero logra darse a entender que el personaje, con su actitud, quemó varios puentes que ahora deberá reconstruir. Y es interesante verlo lidiar con sus demonios mientras lo hace.