Vapor

Crítica de Alejandro Lingenti - La Nación

Mirando atrás sin rencores

Donde hubo fuego cenizas quedan. Eso es lo que confirma a su manera este singular primer largo de ficción de Mariano Goldbrob (también codirector de un documental sobre Pequeña Orquesta Reincidentes estrenado en 2011), cuyos dos protagonistas recorren la noche de Buenos Aires agobiados por el calor y enfrascados en una larga conversación plagada de recuerdos de una relación que significativamente dejó sus huellas.

La película dosifica con inteligencia la información sobre ese pasado en común y va comprometiendo gradualmente al espectador en la historia de esa pareja que mira hacia atrás sin rencores y asume el presente con nobleza.

El gran trabajo de fotografía de Soledad Rodríguez colabora decisivamente a la creación de los climas que la historia va reclamando. También son sólidas las interpretaciones de Julia Martínez Rubio y Julián Calviño, actores de notable trayectoria en el circuito del teatro off, que cargan sobre sus espaldas el peso del relato con mucha convicción, y muy funcional la banda de sonido, que incluye "Subiendo la cuesta", gran tema de Dios, esa banda original e irrepetible del under porteño de los 90.

Los tópicos de esta película económica y efectiva son nada menos el amor y la muerte. Sobre eso se discute con gracia y profundidad en un recorrido que va tomando los matices de la ensoñación a medida que avanza.