Un espía y medio

Crítica de Pablo Sebastián Pons - Proyector Fantasma

NARANJA Y MEDIA
La transición de Dwayne Johnson hacia otros géneros y registros se han ido dando lenta y progresivamente, con el claro objetivo de no encasillarse en un estereotipo, en este caso del héroe de acción. Mas allá de limitaciones evidentes, Johnson posee un carisma innegable dentro y fuera de la pantalla, el cual lo llevó a ser una figura de las mas prolíficas de Hollywood de los últimos años. Solamente entre 2013 y 2015 ha participado en 9 películas de considerables presupuestos, sin contar participaciones en producciones para TV y videojuegos.

En esta adición de recursos se lo pudo ver en películas de aventuras (Viaje al Centro de la Tierra, Terremoto: La falla de San Andrés) y su mas reciente incursión en la comedia se dio de la mano de Kevin Hart, otro actor cuyas apariciones se incrementan a base de ese humor que le debe mucho al stand-up del que proviene y mas aún al registro de barrio al que apela constantemente.

Rawson Thurber (Dodgeball y Somos Los Millers) entrega esta buddie movie que a priori hace alusión a personajes fisica y conceptualmente antagonistas, pero que en un principio no lo son de la manera que uno esperaría. El primer acto de la pelicula nos muestra a un Bob Stone avergonzado por bullies que lo acosan en un acto que lo marcará el resto de su vida y a un Calvin Jet Dorado Joyner ayudándolo en esta escena cuyos clichés y momentos tan vistos en películas de adolescentes de los ’80 que solo es superado por el torpe mensaje que representan cada uno 20 años después. Bob Stone es una mole de casi dos metros repleta de músculos y de aquel Jet Dorado nombrado como “el de mas futuro” en Joyner solo queda la frustración de no ser. Y ese resentimiento, de la promesa eterna (Joyner) y del que fué (Stone), será el motor de cada uno en esta comedia en la que Stone acude a Joyner 20 años despues de aquel incidente para lo que en un comienzo sería solo un amistoso reencuentro termina siendo una misión que cambiará la vida de ambos.

CENTRAL INTELLIGENCE

Thurber va desarrollando entonces una película de momentos, pero éstos se apoyan únicamente en sus dos protagonistas a partir de gags y escenas de acción. Sin embargo, esta interacción no llega a ser complementaria en su resultado en si, sino que funciona mas como una alternancia. Como era de esperar las escenas de acción, por momentos logradas, pertenecen exclusivamente a Johnson mientras que, mas allá del esfuerzo del ex-luchador por lograr una comicidad mas cerca del histrionismo y la gestualidad que de la dialectica, es Hart el que previsiblemente se siente mas comodo y es mas efectivo en la comedia.

De hecho, uno de los momentos más recordables de Un Espia y Medio se da en el salto mortal que alguna vez fue una insignia de Joyner y que en el presente ya no lo es tanto. A medida que la sucesión de momentos aislados se acumulan, Un Espia y Medio va perdiendo su oportunidad de decir algo atendible en las temáticas que amaga abordar (bullying, autoestima y como ambas afectan el desarrollo de la personalidad), y específicamente lo hace en aquella escena donde los protagonistas y Trevor (Jason Bateman), el bully de Stone en la secundaria, se reúnen a rever una cuenta bancaria al que este ultimo tiene acceso.

El tramo final se diluye en sobre-explicaciones y giros argumentales que terminan de dilapidar las intenciones que en algún momento Un Espia y Medio insinuó tener. Thurber completa su trilogía de comedias con una película que en su intento de diferenciarse del resto, termina siendo solo una suma individual de elementos.