Tuya

Crítica de Ezequiel Boetti - Página 12

Un ama de casa en plan de venganza

La adaptación de la novela de Claudia Piñeiro es una suerte de híbrido entre un drama de alcoba clasista y el policial más clásico y plenamente consciente de su contexto. Pero el final simplista, apresurado y obvio tira por la borda lo construido en la hora y media anterior. 
La primera escena de Las viudas de los jueves mostraba tres cuerpos flotando en la pileta de una mansión dentro de un country. Betibú abría fuego con un largo plano secuencia, otra vez en un barrio cerrado, que culminaba con el hallazgo de un cadáver en una de sus unidades funcionales. Tuya arranca con una mujer estacionando el auto en la puerta de su casa –doble piso, lujosa pero no ostentosa– y una policía saliéndole al cruce, signo inequívoco de una anomalía puertas adentro. El trío de películas basadas en libros de Claudia Piñeiro muestra similitudes temáticas y narrativas, develando así una suerte de obsesión de la escritora por aquella nueva clase alta prohijada por el modelo neoliberal y las reacciones ante una implosión interna inminente. Claro que si el film de Marcelo Piñeyro estaba centrado en radiografiar a sus personajes y el de Miguel Cohan en develar los nombres detrás de la muerte, la tercera adaptación a la pantalla grande, en este caso en manos de Edgardo González Amer (El infinito sin estrellas, Familia para armar), amalgama ambas vertientes adosándole una bienvenida pátina de humor negro, erigiéndose así como un híbrido entre un drama de alcoba clasista, con todas las miserias relacionales empujadas al placard, y el policial más clásico y plenamente consciente de su contexto.Las cosas marchan muy bien en la vida de Inés (Andrea Pietra). O al menos eso cree ella: basta ver la relación casi unilateral con Ernesto (Jorge Marrale) o la nula comunicación con la hija de ambos (Malena López), que por si fuera poco oculta un incipiente embarazo accidental, para entrever que la imagen de su mundo externo está bastante alejada de lo que verdaderamente es. Hasta que, tal como ocurría con los amigotes de Las viudas..., la protagonista se estrola contra la realidad, materializada en este caso en una carta dirigida a su marido. ¿Qué tiene escrito? Un corazón en rouge y una firmante anónima que se hace llamar “tuya”. Inés no interpela; al contrario, se apropia del estilo gélido del hogar y actúa como si nada hubiera pasado, iniciando en paralelo una investigación personal para descubrir la identidad de la amante. El film tiene el tino de no explicitar los motivos de su elección, pero la ubicación de la pareja en una franja económica de media tirando a alta y la evidente comodidad de ella con sus lujos y beneficios adquiridos invitan a pensar en el qué dirán y el temor a la pérdida material como dos variables insoslayables.Hasta aquí, entonces, Inés luce como un ama de casa simple, superflua y sin intereses definidos, una de esas mujeres con mucho tiempo libre que ni siquiera ella sabe dónde invertir. Es, en fin, casi una “boluda total”, tal como la definió Piñeiro en la entrevista del suplemento Radar publicada el último domingo. Todo cambia cuando una llamada y la posterior huida de Ernesto, excusa previa mediante, llevan a Inés a seguirle los pasos, observando un asesinato que ella ayudará a encubrir, desplazándose así del rol de víctima al de victimario y adquiriendo un matiz de complejidad y oscuridad del que carecía hasta ese momento. Puntazo a favor de Andrea Pietra, que no actúa su personaje, sino que lo habita con convicción y seguridad. Sin embargo, Tuya tira por la borda gran parte del trabajo constructivo previo con un desenlace no fallido o ilógico, pero sí simplista, apresurado y demasiado obvio para la comedia negra que había sido durante la hora y pico anterior.

6-TUYA

Argentina, 2015Dirección: Edgardo González AmerGuión: Edgardo González Amer, sobre el libro homónimo de Claudia Piñeiro.Duración: 90 minutos.Intérpretes: Andrea Pietra, Jorge Marrale, Juana Viale, Ana Celentano y Malena Sánchez.