Transfomers: El último caballero

Crítica de Pedro Squillaci - La Capital

"Transformers: El último caballero", las ideas en extinción

El caso de la quinta película de la saga "Transformers" es el típico ejemplo de que las ideas están en extinción. Y más en el cine de ciencia ficción y de la industria hollywoodense. Lo peor es que a la falta de ingenio le agregan la repetición de lo malo ya hecho. Es decir, aquí, en "El último caballero" se vuelve a ese universo distópico en el que la amenaza más grande es el fin del mundo. Sí, leyeron bien, es otra película yanqui más de ciencia ficción sobre el fin del mundo. A Michael Bay, en el último filme que dirige de "Transformers" (lo que no implica que sea la última de la saga), se le ocurrió tirar toda la carne al asador, según él, bah. Porque armó una pelea en la que el héroe Cade (Whalberg) se le adjudica el poder del Rey Arturo, y será el encargado de defender la destrucción de la Tierra junto a Vivian (Haddock), última heredera del mago Merlín. En esa mescolanza, se suman los Transformers buenos contra los malos, en un escenario variopinto que va de Londres a Cuba y de ahí a Washington, con batallas, una supuesta historia de amor, un costadito tristón y hasta guiños humorísticos. En ese contexto, se lamenta la actuación de Anthony Hopkins, porque es como ver a Messi en una publicidad de dentífrico. Otra cosa insoportable es que la película, sin un guión inteligente, dure dos horas y media. Sólo para fans de la saga.

El Prode de los Oscars