Todos tenemos un muerto en el placard o un hijo en el closet

Crítica de Jorge Bernárdez - Subjetiva

Detrás del simpático título con la que se presenta la película de Nicolás Teté, de lo que se trata es un drama moderado que se mete de lleno en el tema de la identidad sexual y lo difícil que puede ser la adolescencia de un chico u adolescente fanático de Natalia Oreiro en los años de “Muñeca Brava, mientras el entorno pueblerino aplica una mirada clásica y en la familia la esperanza de todos está puesta en el hijo tenista está instalado en Barcelona que promete una carrera en el circuito internacional. Manuel (Facundo Gambandé), al que todos llaman Manu, eligió irse a estudiar arquitectura a la Capital. Tomar distancia de todo eso pero viaja cada tanto y en el último viaje para pasar la Nochebuena de Navidad decide pudrir todo en la mesa familiar anunciando que es homosexual y que tiene un novio. La película se instala en el momento en que Manu vuelve a San Luis para pasar unos días con la familia, recibir al hermano deportista que también vuelve al pago y todo parece presagiar la intención del protagonista de cerrar un poco las heridas que abrió con la bomba que arrojó en su visita anterior. Manu de paso viaja en un momento de crisis con su pareja, así que emocionalmente parece atravesado por distintas sensaciones.

Pueblo chico, infierno grande dice el lugar común y si bien la sangre no llega al ría la familia de Manu está atravesada por secretos y sentimientos no expresados empezando por Clara (María Fernando Callejón, en una buena actuación) que es una madre dispuesta a ser compinche de su hijo aunque no quiera oír ni hablar de “eso”, es decir de la homosexualidad de su hijo. El padre se mantiene al frente de la fábrica de pastas del pueblo y pone toda su esperanza en la carrera del hijo tenista para el cual organiza una recepción con el secretario de Turismo de la provincia para lograr un apoyo financiero para esa carrera. Toda esa trama se va complicando con las relaciones del pasado y conflictos ocultos que más vale no revelar pero que Manu va a detonar a su manera.

Todos tenemos un muerto en el placar o un hijo en el clóset es una película noble que encara los temas de la diversidad y la caída de los tabúes en la vida personal del microcosmos y como ya se sabe que lo personal se vuelve político, tiene su bajada de línea pero sin el dedito levantado ni tratando de enseñar nada haciendo que todo sea más llevadero si se tratan los temas de manera directa y sin dejarse ganar por el temor o los prejuicios.

TODOS TENEMOS UN MUERTO EN EL PLACARD O UN HIJO EN EL CLÓSET
Todos tenemos un muerto en el placard o un hijo en el clóset. Argentina, 2020.
Dirección y guion: Nicolás Teté. Intérpretes: Facundo Gambandé, María Fernanda Callejón, Diego De Paula, Antonella Ferrari, Mateo Giuliani, Lucas Ferraro. Fotografía: Ignacio Aveillé. Duración: 103 minutos.