Todavía

Crítica de Fernando Sandro - El Espectador Avezado

La segunda película de Tomás Sánchez, "Todavía", suma a un numeroso y talentoso elenco para narrar en clave de comedia la historia de una familia reunida por las buenas intenciones. Debería existir un apartado para el cine de las buenas intenciones. Buenas intenciones en los realizadores, en los actores, y en los personajes.
Algo cercano a una asociación benéfica en formato largometraje. ¿Alcanzan estos fines nobles para hablar de una buena película? Tomás Sánchez debutó en el cine en 2012 con "Otro corazón", acerca de una familia con muchos problemas de comunicación, que debía reunirse frente a la necesidad del patriarca de un trasplante de corazón.
En ese momento, el logo de la Fundación Favaloro tuvo más significativo que la propuesta, fallida narrativamente. Seis años después, Sánchez parece realizar algo que perfectamente podría ser una secuela, o una remake de aquella. En "Todavía" la historia cambia, lo que no cambiaron son los elementos y las mañas.
Si antes era la necesidad de ser trasplantado, ahora es la necesidad de contención luego de ese trasplante. En definitiva, en una y en otra, la importancia del donar y dar una nueva chance. Aralia (Betiana Blum) es una viuda, trasplantada del corazón, con todas las características de una matriarca.
Es todo lo neurótica que puede ser Betiana Blum en su nueva faceta algo más zen, pianista, y lidera una banda musical con la que, de alguna forma, integra a toda su familia, en el sentido amplio del término familia. Tiene tres hijos, Romina Gaetani, Martín Slipak, y Pablo Rago; y ve a su difunto marido (Víctor Laplace), con el que tiene profundos diálogos más allá de que antes de fallecer se habían separado, y el hombre ya había formado un nuevo vínculo.
Aralia va de acá para allá con las cenizas del muerto, y aún no se decide sobre qué hacer con ellas. Cambia de idea permanentemente.
El nuevo antojo es reunir a la banda y hacer juntos un concierto en Mar del Plata para arrojar las cenizas en el mar. Por supuesto, la banda la integran además de Aralia, su hija como cantante, la nueva pareja de su esposo (Beatriz Spelzini), y un músico compuesto por Hugo Arana.
Todos, junto a dos hijos varones, más una camarera cantante (Paula Reca) que el hijo menor conoce en La Feliz y de inmediato se enamoran e integra a la troupe; se mueven como un clan de acuerdo a los caprichos de la mujer. Este viaje, que luego decantará en Punmamarca servirá para revalorizar los vínculos, y sobre todo unir a Aralia con su desafectada hija, alejada del clan una vez que triunfó como cantante a nivel internacional.
Los paralelismos con "Otro corazón" abundan, es casi un espejo, sobre todo por lo que en ambas es fundamental, el auspicio de la Fundación Favaloro. La familia, los trasplantes, la música como lazo, el comienzo de una nueva vida metafórica y literalmente, las familias ensambladas, la sangre como algo poético, lo paisajístico.
Todos elementos que encontramos en ambas. También los personajes hieráticos, los diálogos entre imposibles y anticuados, los vínculos forzados, y el tufillo a moralina discursiva por sobre la narración cinematográfica. Todavía es una propuesta que atrasa. Hace recordar al cine de Fernando Siro, ni siquiera al grotesco de Doria o Ayala.
No, acá falta que en cualquier momento entre el curita de Luís Landriscina (paradójicamente un adalid de la fundación), o el matrimonio de Adolfo Linvel y Menchu Quesada. No necesariamente representar un esquema de cine antiguo es algo negativo. Se puede hacer bien y obtener resultados felices para un público que añora ver eso en pantalla en buena ley.
El asunto es que "Todavía", al igual que "Otro corazón", lo hace a los tumbos. El elenco numeroso es su mejor arma, cada uno de ellos pone lo mejor de sí, y parcialmente sacan a flote su labor, pese a tener que reproducir parlamentos totalmente inverosímiles. No hay química entre ellos, pero porque el film no la genera. En todo caso, huele a una tira de telecomedia compactada.
Muchos de los personajes no encuentran nunca su razón de ser dentro de la historia. Todo pasa por Blum, Gaetani, Reca y Spelzini. Del resto, algunos funcionan como satélites, más o menos, otros ni eso, no se entienden ni qué son; lo peor, a la historia le da lo mismo que estén o no.
Afortunadamente, en lo que sí se diferencia "Todavía" de "Otro corazón" es en tener un tono de comedia más ligera, sin tanto golpe bajo ni melodrama como aquella. Con todo, se ve con una sonrisa, y su duración se hace amena y rápida. En "Todavía" todos tienen buenas intenciones, faltaría que el espectador tenga la buena intención de presenciar un espectáculo que tiene más de panfleto sobre la donación que de evento cinematográfico.