The disaster artist: Obra maestra

Crítica de Rosana López - Fancinema

UN HERMOSO DESASTRE

El difícil arte de actuar mal es el tema principal de The disaster artist: obra maestra, drama disfrazado de comedia y el último desafío en dirección e interpretación del siempre talentoso y ocurrente James Franco, quien con respeto y mucho humor encarna al excéntrico y adinerado actor/director Tommy Wiseau. Este personaje de culto, considerado “el nuevo Ed Wood” del cine de bajo presupuesto, posee un perfil actoral que es naturalmente pésimo pero muy pasional.

En este excelente “desastre”, se nos cuenta por un lado el rodaje de la célebre “mejor peor película” de los últimos años, The room, con escenas calcadas a la original. Una película con malas actuaciones, errores importantes de continuidad, subtramas que nunca logran cerrarse y una historia de engaños que más que la novela mexicana de la tarde recuerda a un sketch de humor aunque este propósito no haya sido la intención original de su limitado creador. Un film considerado de culto que todos los años se proyecta en distintas salas de Estados Unidos con una horda de fanáticos que asisten disfrazados de los personajes del elenco y repiten de memoria hasta el cansancio diferentes pasajes de esa caótica propuesta.

Por otro lado, decíamos que The disaster artist expone la amistad entre Wiseau con un incipiente estudiante de teatro, Greg Sestero, en cuyas memorias se basa el film. Dos soñadores con poco talento que quieren conquistar Hollywood y ante el rechazo de la industria toman las riendas para financiar su propia película. Ambos se prometen nunca abandonar sus sueños y apoyarse mutuamente como fieles colegas frente a la adversidad. Aquí James Franco se destaca encarnando a un Wiseau misterioso, muy autoconfiado y con un acento de Europa del Este. Pero tampoco se queda atrás Dave Franco como un ingenuo Greg que, además de acompañar a Wiseau, comienza a tener una vida social/laboral en paralelo a esta absorbente camaradería.

Afirmamos que The disaster artist acerca por partida doble a los admiradores de la emblemática película, quienes con ansias buscan conocer sobre el pasado de estos estrafalarios “astros” y por otra, descubrir que la realidad supera la ficción. Ni la mejor comedia guionada puede sacar tanta risa y drama a la vez.

Lejos de todo prejuicio de un producto comercial, Franco -galardonado en San Sebastián y con posibles nominaciones a los Oscar- con buen pulso ofrece una historia emotiva donde alienta al público a perseguir sueños y metas personales frente a cualquier adversidad.