Terror en el bosque

Crítica de Ulises Picoli - Función Agotada

Pie Pequeño

¿Cuántas películas de monstruos, fantasmas, extraterrestres, psicópatas y demonios existen? ¿Cuántas tienen destino de clásico? A finales de los 90, una película de bajo presupuesto la rompió toda: El Proyecto de la Bruja de Blair (The Blair Witch Project). Una que con poco, dio inicio al explotation de un subgénero, el de found footage (metraje encontrado). Aquel bombazo contaba en forma de falso documental la historia de unos chicos que iban a un bosque en busca de una bruja. Uno de los dos directores de El Proyecto de la Bruja de Blair era Eduardo Sanchez. Terror en el Bosque (Exists) es de ese olvidado director.

Terror en el Bosque no abunda en originalidad. Jóvenes que se aventuran a lo desconocido (la cabaña de un tío en un monte perdido de Texas) donde se encuentran casualmente con el terror. Es ley, nunca te vayas de vacaciones con tus amigos a un lugar que no sea 100% turístico. Y aún así te puede ir mal, ahí están Tiburón y Piraña para confirmarlo. En definitiva, si tenés menos de treinta años, nunca te vayas de vacaciones. Pero volviendo a la película en cuestión, en este caso, el horror toma la forma de un ser tan mítico como imposible: bigfoot, o sasquatch o pie grande (para los amigos). Pero mientras El proyecto de la Bruja de Blair logró transformarse en una película de referencia, Terror en el Bosque, a pesar de utilizar un recurso similar a aquella, no logra más que entregar algunos momentos de entretenimiento fútil.

Es ley, nunca te vayas de vacaciones con tus amigos a un lugar que no sea 100% turístico.
El primer tramo de la película limita la información visual de la bestia pero la incluye (acertadamente) de manera directa en el relato. El fuera de campo es vital para el género, y la existencia de esa monstruo ahí afuera, rondando, y luego gritando enardecido, brinda tensión. Eso ayuda a crear cierta expectativa. Es cierto, los cinco protagonistas (3 hombres y dos mujeres) fallan en crear empatía, los personajes resultan maniqueos y carentes de gracia. Pero el desinterés hacia lo que puede sucederles lo podemos dejar de lado a la espera de que algo interesante acontezca. Tan solo para no ser mala onda. Digamos, uno le da la oportunidad. También para disfrutarla se debe omitir el tema de la morosidad del relato, las reacciones dramáticas paupérrimas, las filmaciones hacia un bosque donde se ve poco y nada. Y también, debe restarle importancia a las inconsistencias sobre quién está filmando, las baterías de las cámaras, y principalmente, el hecho de que continúen filmando con una cámara de mano (¡!) cuando se está en riesgo de muerte.

Obviando todo eso, porque no da ponerse denso, al menos uno espera que la bestia salvaje llamada Pie Grande llegue a destrozar todo para vengarse del inútil humano moderno. Sangre y espanto traído desde un presente perdido. Pero no sucede, ese terror (el miedo a la destrucción física por parte de lo salvaje) es algo que nunca se hace presente frente a cámara. La gran found footage, mucha filmación, poco para ver.

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