Terror en el bosque

Crítica de Jorge Luis Fernández - Revista Veintitrés

Peludo de regalo

A poco de estrenarse en los Estados Unidos Willow Creek, un film de horror sobre Bigfoot (o Sasquatch o, para nosotros, yeti: el mítico eslabón perdido y escondido en los bosques de sequoias), Eduardo Sánchez, codirector de The Blair Witch Project, revive al monstruo con una mezcla de su ópera prima y la exitosa A Cabin in the Woods.
Como haciéndose cargo de la poca originalidad (o para reforzar el “subject”), En el bosque arranca con infografías sobre el incremento de encuentros con yetis en los Estados Unidos y Sánchez nos introduce dentro de un auto con el habitual grupo de amigos yendo al matadero. Es de noche y el auto choca con un objeto no identificado; se detienen, escuchan aullidos; obviamente, siguen de largo, pero entonces un tronco bloquea el camino y deben continuar a pie. El segmento inicial es prometedor y evoca a la tan estimada por Tarantino The Long Weekend, hasta que el grupo se instala en la inhóspita cabaña, abandonada por el tío de dos personajes. Allí la historia se vuelve genérica. Aunque el yeti es un monstruo gigante, sanguinario y creíble, y aunque el director aprovecha las cámaras GoPro en una buena huida en bicicleta por el bosque, las situaciones son demasiado obvias para resultar en un buen film de horror.

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