Terremoto: La falla de San Andrés

Crítica de Ayelén Turzi - La cuarta pared

Desde el trailer ya sabíamos de qué se trataba la película: de recaudar dinero. Ese morbo que genera el cine catástrofe, de ver el mundo caerse pero atisbar una luz de esperanza sigue funcionando a la perfección: la película recaudó en EE.UU. y Canadá, el fin de semana de su estreno, la nada despreciable suma de 53,2 millones de dólares. Y sigue en carrera.

Quiero destacar en primer lugar el mensaje de Dwayne "The Rock" Johnson al principio: mirando a cámara, en un estudio, explica que en la película interpretará a un rescatista y que le dedica la cinta a los Bomberos Voluntarios de Argentina, repitiendo Argentina varias veces, con una perfecta modulación. Tribunero a más no poder, pero estas cosas a uno lo compran un poco, como que sabés que vas a ver un bodrio pero lo ves con una sonrisa.

A grandes rasgos, Ray (Johnson, Fast & Furious 6), es un experimentado rescatista (que te maneja helicópteros, aviones y surfea tsunamis con lanchitas) que está yendo a socorrer a las víctimas del primer sismo (porque la falla geológica es así, primero se sacude un poquito y va aumentando de intensidad hasta romper todo), pero se desvía para salvar a su esposa Emma (Carla Gugino, Night at the Museum, Watchmen), y en el camino se enteran que el nuevo novio de Emma, Daniel (Ioan Gruffudd, Fantastic Four, en el papel más cuadradamente estereotipado del mundo) dejó abandonada a Blake, la hija de ambos (Alexandra Daddario, True Detective)... y a la mierda el rescatismo, el altruismo y el servicio a la comunidad: se van a rescatarla.

Todo en la película se debe a la casualidad, y esta misma casualidad que hace avanzar la acción se encuentra justificada desde los diálogos: eso hace al filme endeble, débil, inverosímil, forzado. Los diálogos también rozan lo bizarro (en el sentido bizarro que aplicaríamos a Zulma Lobato) cuando , por ejemplo, antes de la catástrofe, Emma almuerza con una señora, la cual le pregunta más o menos: "¿Vos tenías otra hija aparte de Blake que se murió ahogada, no?". Se supone que la pérdida de una hija fue lo que destruyó la familia en el pasado, pero no genera ningún tipo de empatía de la manera en que está contado: los diálogos se parecen a las novelas argentinas de principios de los noventa, donde atendían el teléfono y sobreactuaban frases del tipo "¿Que la abuela tuvo un accidente? ¿Y está internada muy grave?".

En paralelo a este rescate, se desarrolla la historia de Lawrence (el siempre impecable Paul Giamatti, Sideways), un geólogo que se da cuenta que desarrolló un sistema que puede predecir los terremotos. Toda esta trama también transcurre por casualidad, pero quería hacer un aparte para mencionar a Giamatti, lo mejor de la película.

¿El 3D? Bien, gracias. Los edificios se desmoronan según la ley de gravedad, para abajo, y la puesta de cámara es mayormente frontal, así que la tercera dimensión se utiliza poco y nada.

VEREDICTO: 5.0 - CATASTRÓFICA
Todavía tengo fe en la existencia de una película de catástrofe con un guión sólido, que cuente algo, que no sea una sumatoria de pavadas con final feliz. No es el caso de Terremoto, la falla de San Andrés. A seguir esperando nomás...