Tenet

Crítica de Rodrigo Chavero - El Espectador Avezado

Tenía muchas expectativas de ver «Tenet», la verdad. ¿Quién no quiere ver una película de Christopher Nolan, más en esta larguisima cuarentena que nos ha tenido alejado de las salas?
Este cineasta está en mi visión, dentro de los cinco mejores directores de la actualidad, sin dudas. No voy a detallar sus habilidades porque todos lo conocen bastante («Interstellar», «Inception», «Memento» y por supuesto, su saga sobre «Batman» que volvemos a ver una y otra vez) aunque en esta oportunidad, como el tema central de la película discute el problema de la temporalidad, sabemos que Nolan tiene mucho en su cabeza sobre dicha cuestión.
Y digo esto porque, aunque despareja (si, es difícil decirlo, pero sí), «Tenet» está por encima de la mayoría de las producciones de los últimos dos años en el género thriller de ciencia ficción, lo cual no significa que sea de lo mejor de Nolan. Parte de una premisa potente, intensa, pero la elección del cast (cuanto menos discutible su protagonista), y cierto clima gélido (más que lo normal en su obra), le impiden transformarse en una obra maestra. Mantiene sí, su singularidad y un adecuado ritmo de relato que le permite jugar con procesos que desconciertan al espectador, invitandolo incluso a que preste atención a cada pequeño detalle de cada escena porque en ellos, pueden estar el suceso que detone nuevas revelaciones, apenas unos minutos después.
La historia tiene un aire a cinta de 007 (desfile por ciudades del mundo, todas llenas de glamour), pero con aspiraciones más filosóficas. El rol central es el de un espía de la CIA (del cual no sabremos su nombre real en toda la cinta) jugado por John David Washington, quien luego de una misión difícil donde es capturado y torturado, recibe un gran espaldarazo de sus jefes, en virtud de su lealtad y sus capacidades, para detener a un traficante de armas ruso que les digo, es más que una caja de sorpresas.
Para dicha misión contará con la ayuda inestimable de Neil (Robert Pattinson), especialista asistente y poseedor de una amplia gama de habilidades logísticas, quien lo acompañará en el diagnóstico de la situación y será el cerebro co-pensante para desentrañar los aspectos oscuros del explosivo escenario.
«Tenet» tiene un villano interesante (Kenneth Branagh, correctísimo) y un ritmo trepidante. Quizás ese sea otro punto débil del guión, porque a pesar de tener una extensión considerable (dos horas y media de película), durante la primera parte hay una acumulación de datos tremenda, escenas de acción increíblemente coreografiadas y diálogos que confunden todo el tiempo. Nolan parece el rey de la desinformación, ya que sus protagonistas explican sus descubrimientos sobre una nueva arma que permite ir y venir hacia en el tiempo, a una velocidad difícil de seguir. Hay tanta data que en ese tramo que «Tenet» comienza a incomodarte a medida que avanzan los minutos: parece que la trama «se te va escapando».
No es una sensación, es lo que pasa. Si no estás súper atento, a los cuarenta minutos te quedás en la sala sólo porque sabés que esto no es una peli de las que ves normalmente, sino que es lo último de Nolan. Y te acomodás en tu butaca, aunque no puedas ordenar todas tus ideas sobre lo que pasa en la pantalla. Apabulla de a ratos «Tenet». Hasta sentí que tenía que volver a la facultad a estudiar física cuántica…
¿Qué ofrece para compensar la tibieza de Washginton y Pattinson en sus papeles? Mucha seriedad para tomarse el tema que presenta (quizás demasiada) y toda la espectacularidad que sabés que podés exigirle a Nolan. Hay segmentos que serán recordados por mucho tiempo (el asalto al camión en la autopista, el descarrillamiento planeado para el avión en el aeropuerto, la escena final, etc..) pero que se viven de tal manera que cuesta procesarlos para entender como funciona el film.
Insisto, es una muy buena película, si la medís con las producciones habituales de la industria. Es cine de autor. Tenés que experientarlo como tal y además, está rodada con una edición de altísimo nivel. Si creo que Nolan no logra acertar con la relación entre los personajes principales y que subordina la intensidad dramática que podría crear con ellos, al ritmo del relato. Y eso hace que la peli se sienta artificiosa y poco empática.
En definitiva, «Tenet» supera lo que ves habitualmente en salas. Es una película donde su director, construye el relato que más le interesa mostrarte. Puede gustarte o no, pero es su estilo y sus reglas de juego. El tema es si disfrutás aceptándolas. Pero tené en cuenta que si no te esforzás mucho por entenderla, apenas te acercarás a lo que intenta contar. Las cartas caen de una, pero Nolan tiene dos mazos bajo la manga y no para de arrojarte ases en tu rostro, sin detenerse.
Creo, más allá de todo, que «Tenet» hay que verla. Quizás más de una vez. No es perfecta ni mucho menos. Pero tiene cualidades que la vuelven singular, lo cual es muy interesante en esta época de pocas ideas y mucho streaming.
No digan que no les avisé!