Ted

Crítica de Héctor Hochman - El rincón del cinéfilo

La primera cuestión que nos plantea este filme, luego de verlo y haberse reído un poco, es cuan serio debemos ser en su lectura primaria y cuanto en la analítica que demanda el texto a continuación directa. De mirada solaz, este sería un puro entretenimiento, apoyado en una supuesta incorrección política, pero de ser así se cuestionaría a quien va dirigida.

Calificada entre nosotros como “sólo apta para mayores de 16 años” parecería ser entonces que la rebeldía estaría enmarcada por la estupidez disfrazada de la historia de un hombre que no ha podido dejara atrás su niñez, espacio y tiempo de seguridad que le dio un osito de peluche, que por acto de magia o por magia navideña, se convierte en su amigo fiel. El deseo del chico es que ese osito cobrarse vida. No sólo se le cumple, sino que el osito, además, habla.

Es en esos primeros minutos donde la descripción metonímica del discurso se pone en juego, donde el realizador hace una descripción acabada de lo que él cree que es la típica familia media estadounidense, pero que luego abandona rápidamente y se desbarranca inexorablemente.

El osito cobro vida, es navidad. Ted baja y saluda a los padre de John, la reacción no se hace esperar,. El Padre busca solucionar la cosa con un arma de fuego, la Madre se asusta sin poder reaccionar, y sólo la presencia de John diciendo que es su nuevo mejor amigo “calma” al padre, y la madre recurre a la protección de la religión por considerar que “es un milagro de navidad”

Ted se hace famoso, ¿cómo no? Cobra protagonismo sin esfuerzo, tal cual le sucede de manera reinante desde hace más o menos dos décadas.

Pero ahora, al pasar los años, nos encontramos con un John Bennett (Mark Walberg) adulto, con una novia, Lori Collins (Mila Kunis), que lo tiene subyugado, enamorado y sumiso, sólo que Ted no deja de interponerse entre ambos.

Bennett será forzado por Lori a una decisión de vida, una elección difícil para él, hacerse cargo como adulto y mantener a su novia o continuar en soledad, pero en compañía de su osito “agente contrafóbico”.

Este osito lejos de la inocencia de Heidi, es un drogon, mal hablado, sexista, jugador, pero todo no es más que una gran pantalla que oculta en realidad la falta de originalidad de un texto que plantea situaciones fricciónales, con intentos metafóricos, ya visto en infinidad de oportunidades, por lo que termina siendo sólo un pretexto para mostrarse realmente como escatológico, procaz, discriminador, racista, pero, en definitiva, descerebrado.

La mera utilización de la intertextualidad, esto es la de recurrir a filmes producidos con anterioridad para limitarse a originar la risa magnánima a partir de la burla fácil, a saber títulos como “¿Donde está el piloto?” (1980), o al personaje y al actor Sam J. Jones de “Flash Gordon” (1981).

Pero en “Ted” ese carcajeo desaparece rápidamente pues el acto principal, y fundacional, está mal desde sus cimientos. El guión es paupérrimo. Si a la incorrección política esta enmarcada en el insulto, en la palabra soez, y no en enfrentarse al poder despótico, estamos con un muy mal pronóstico a nivel de sociedad.

El director Seth MacFarlane es el responsable de la serie de animación “Padre de Familia”, serie televisiva que data de 1999, que cuenta con muchos adeptos, yo no la vi nunca, pero si me debo guiar por lo expuesto en su primera incursión en el cine debo confesar que no me tienta verla.

Si vamos a ser justos hay que decir que la manufactura del filme es esplendida, sobre todo en relaciona a los efectos especiales, también son correctas la dirección de fotografía, por otro lado, tanto el diseño de sonido como el montaje, de lo mejor de la producción, cosa que no revalida sus atributos en casi nada.

A veces lo intuitivo no falla, cuando ví el trailer no me llamo al atención ni remotamente, no me dieron ganas de ir a verla, y este vaticinio se cumplió, esto es así definitivamente, nada nuevo bajo el sol.

Sólo para reírse un rato, no mucho, sabiendo que su discurso termina por ser peligroso, en las antípodas de lo que parece pretender.