Sordo

Crítica de Rolando Gallego - El Espectador Avezado

Como dato curioso, antes de hablar del filme, por casualidad, en este momento coinciden dos películas que abordan el tema de la hipoacusia en cartel.
Por un lado está “La Familia Bélier” (Francia, 2014), con su explosión de música y humor, y ahora llega “Sordo” (Argentina, 2013), de Marcos Martínez, que también toca la problemática desde un lugar deconstracturante y diferente.
¿Cómo se puede hacer esto? ¿Y además de manera documental? Pues acercándose a un grupo de trabajo, como hizo Martinez, llamado “Extranjero”. Ellos son los protagonistas de “Sordo”. El grupo está compuesto por varios miembros que a pesar de su “discapacidad”, y tareas diarias, se reúnen para pensar un acercamiento a su situación desde un lugar que no los victimice.
Son personas que no temen al ridículo, y que justamente desde su lugar de personas con una problemática que muchas veces desde fuera se ve diferente (por eso el grupo se llama Extranjero, por la mirada que los “otros” posan sobre ellos), deciden apelar a su creatividad para poder así generar un discurso que nada tiene que ver con lo que tradicionalmente se ve.
Martinez acompaña al grupo no sólo durante los ensayos, porque esto sería lo fácil, hablar de un grupo de teatro compuesto por sordos en el escenario y nada más, sino que muestra a cada uno de los protagonistas relacionándose con su familia y amigos en la vida, demostrando la valentía y esfuerzo que ponen en el teatro y que también está presente en lo cotidiano, y sin victimizarse nunca, todo lo contrario.
Pero a pesar de la pasión por las tablas, además cada uno tiene proyectos personales, que muchas veces choca con la tarea y actividades que “Extranjero” les lleva. Pero eso no es impedimento para que puedan terminar sus objetivos.
En “Sordo” veremos el esfuerzo por lograr una buena puesta en escena y una obra que hable de su discapacidad sin eufemismos o golpes bajos, pero también conoceremos más de cada uno de los protagonistas y de sus personalidades.
La cámara reposa y desfilan por delante situaciones que muchas veces llevan al conflicto, y que en muchas otras se superponen con las actividades del grupo.
Pero nada detiene a “Extranjero”, ni el embarazo de una de las jóvenes, la fractura de brazo de uno de ellos, o los constantes reclamos que se le hacen a otro para que llegue en tiempo y forma a los ensayos.
“Sordo” es una muestra clara sobre una actividad y cómo se pueden conseguir, trabajo y esfuerzo en equipo mediante, las metas y objetivos a pesar de todo.
Martinez funciona como voyeur y deja al grupo delante de la cámara para que justamente ellos mismos puedan hablar, desde su lugar, sin intervención, sobre la problemática diaria que les toca y cómo, sin victimizarse, se pueden lograr cosas.