Sólo un hombre

Crítica de Alberto Harari - MI CINE - por halbert

BELLEZA VISUAL Y SONORA EN UN FILME SOBRE LA PÉRDIDA

Los Ángeles, 1962. George (Colin Firth) es un profesor universitario británico homosexual que intenta encontrarle sentido a su vida tras la muerte de su compañero sentimental, Jim (Matthew Goode, de “Match point”). A partir del suceso, rememora el pasado, imposibilitado de ver su futuro sin su pareja. Decidido a suicidarse, intentará hacerlo gran cantidad de veces, pero sin suerte, desconociendo el paradójico destino que le espera…
El filme sigue al personaje principal a través de varios encuentros: con su inseparable y alcohólica amiga Charley (intachable Julianne Moore), con un taxi-boy (el modelo español Jon Kortajarena), con un alumno joven y bello que lo busca (Nicholas Hoult, el ya crecidito niño de "Un gran chico"), y con su entorno.
Todo ese recorrido interactúa alternadamente con su pasado en pareja, representado por flashbacks en donde se muestran diversas instancias de convivencia, absolutamente perfectas, posiblemente idealizadas por la mente de George, que aparentemente no puede vivir sin su amor.
Esta ópera prima de Tom Ford, adaptación de la novela de Christopher Isherwood, resulta de una exquisitez visual y sonora como pocas. Diseñador de moda de primer nivel y creador de campañas publicitarias para firmas tan taquilleras como Yves Saint Laurent o Gucci, Ford presenta una historia de desolación y tristeza, con apuntes entre trágicos y hasta, en contadas ocasiones, graciosos.
La elegantísima puesta en escena es lo que sobresale por sobre todas las cosas, y está a cargo de un heterogéneo equipo: la cálida músicalización del polaco Abel Korzeniowski y el japonés Shigeru Umebayashi, con ritmos acompasados y ostentosos; la fotografía del español Eduard Grau, que combina la desaturación para describir el desolado presente del protagonista, y los colores vivos para insertarnos en su pasado en pareja; la escenografía, el maquillaje y, especialmente, el vestuario de la época que se retrata.
Colin Firth entrega una actuación contenida y sumamente emotiva, convirtiéndola en la mejor performance de su carrera hasta el momento, en este merecidísimo protagónico que le valió su primera nominación al Oscar.
Tom Ford inicia con esta impecable "Sólo un hombre" una fructífera carrera cinematográfica, en la que se aguradarán otros trabajos tan bien confeccionados como este lucido (y lúcido) filme.

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