Solo (2015)

Crítica de Martín Chiavarino - A Sala Llena

Melodías antárticas.

Como su título lo indica, Solo (2013) es una película sobre la soledad interior y la imposibilidad de comunicar los vaivenes y el magma que insufla nuestra voluntad. La ópera prima del director y guionista Guillermo Rocamora se adentra en el mundo castrense uruguayo para ver a través de los ojos de un trompetista de más de cuarenta años, miembro de la banda de la Fuerza Aérea. Nelson ensaya con sus colegas en el cuartel y respira la vida militar, pero no se conforma con su carrera. Para escapar de alguna manera de las marchas castrenses, de su hostil esposa y de su anciana madre, el músico busca algunas composiciones y las revive para presentarlas en un concurso musical.

En medio del certamen le anuncian que debido a los festejos por la conmemoración de la llegada de Uruguay a la Antártida, Nelson será enviado como representante de la banda y del cuartel a la lejana base, por lo que si su dúo con otro compañero llega a la final del concurso no podría presentarse. El dilema pone al músico en aprietos y lo lleva a reflexionar sobre su carrera militar y su deseo de componer y editar un disco con sus canciones. Mientras conoce a una mujer que se interesa por él y reúne el dinero necesario para inscribirse en la competencia, su superior en la banda le confirma que él será su sucesor, lo que corre el eje de sus preocupaciones, permitiéndole ver su futuro con otra perspectiva.

Rocamora expone en Solo la disyuntiva del protagonista a través de primeros planos que demandan de los actores gesticulaciones lacónicas para reforzar la propuesta realista. Con buenas actuaciones, el opus sale adelante creando una atmósfera militar que oscila entre el rigor y esa relajación que impera en las fuerzas armadas de los países del sur del continente, dejándole al guión pequeños momentos que le dan color a la película.

Las canciones románticas compuestas por Alejandro Franov e interpretadas por Enrique Bastos siguen el camino de la música popular latinoamericana del estilo de Armando Manzanero. Durante todo el film disfrutamos de las melodías mientras nos adentramos en el drama personal de Nelson, que interpela a todos los seres humanos con inclinaciones artísticas que deben elegir en algún momento entre lanzarse a una carrera incierta detrás de su talento o continuar con la rutina en detrimento de una parte del ser que clama por una oportunidad bohemia a explotar.

La calidez de la propuesta de Rocamora y la gran reconstrucción de la vida militar hacen de Solo una buena película de actores en la que desde un comienzo somos llamados a reconocernos en el personaje de Nelson para pensar nuestras propias vidas y ver qué estamos haciendo con ellas, en pos de entender hacia dónde vamos. Sólo queda saber cuál será su elección y si su vida irá por los fríos designios del continente helado como los pingüinos, o si elegirá el cálido impulso de las melodías románticas.