Slender Man

Crítica de Rosana López - Fancinema

RIDICULIZAR LA FÁBULA

El mito Slender man surgido de una creepypasta o leyenda urbana generada por usuarios comunes dentro de diversos portales y llevados al canal Youtube, fue el folklore de esta década. La verdadera fuente moderna interesante de relatos de terror que arrojaron miles de personajes nuevos, y Slender man -o el hombre sin rostro delgado y monstruosamente altísimo con traje y corbata- fue el que recibió mayor popularidad.

Su historia fue llevada al cine directo a dvd en varias oportunidades sin buen resultado como Entity: the Slender Man o Always watching: a marble hornest story y otras más indies subidas al canal Youtube que ni vale la pena mencionar. Todas ellas de pocos recursos y un terror miserable. Sin embargo, existieron dos excelentes opciones dentro del mundo del misterioso personaje que superan a la floja película del creador de la serie Castlevania, Sylvain White. Ellas son, la efectiva y muy amateur webserie que continuó alimentando el mito de la figura fantasmal en Marble hornest. Súper recomendadísima y alarmante que demuestra que con ínfimas herramientas puede hacerse un producto elogiable. Y el real y siniestro documental -también híper recomendado- de HBO, Beware the Slender man, donde dos niñas en aquel entonces de 12 años entre “inocencia” y serios problemas psicológicos intentan asesinar a otra amiguita a “pedido” de la esbelta entidad.

Sin embargo y ya dejando de lado las referencias con todo este buen material, la película de White que supo “venderla” en un excelente tráiler con gancho y que recordaba el estilo visual y videoclipero de La llamada -film japonés acorde a su época de estreno y adaptada al mundo occidental-, aquí termina por desilusionar a todos los espectadores. White sobrestima a su público apuntado a mayores de 13 años, según su clasificación. Un público que ha mutado y que detesta la banalidad ofrecida en su trama donde un grupo de amigas adolescentes invocan a la maldita figura. Lo que traerá sólo más y serios problemas. En fin, un público que exige consistencia y contenido sin por ello que le ofrezcan algo demasiado sesudo o aburrido.

Slender man solo resulta un acto fallido, una nueva desilusión del terror comercial de este año que se agrupa junto a La monja y La casa Winchester para acrecentar la montaña de películas malas. Una obra que tenía todas las de ganar y fue esperada con expectativas por todo el folklore que el personaje trae consigo. Sólo cae en la ridiculización del villano, en la falta de clima atemorizante y en una nula empatía con sus protagonistas, a las que daría gusto que las aniquile de un plumazo y sin tanto metraje derrochado.

Si White intentó hacer la nueva La llamada, no lo logró por mala inspiración y no saber adaptarse a los nuevos tiempos del género que más muta en la historia junto a su sociedad. Y si intentó ese clima de desapariciones o enigmas que a mediados de los 90’s supieron conseguir (adaptándose y haciendo una relectura socio/política del público joven del momento) Craven con Scream o Gillespie con Sé lo que hicieron…, tampoco. Este producto recuerda más bien a toda esa parafernalia innecesaria y poco seria con personajes salidos del mundo de El conjuro como Anabelle, La monja y la que está por desembarcar, The crooked man.

Por eso, para recordar el mito de The Slender man volvemos a sugerir su serie amateur de Internet y la tenebrosa vida real de las chicas “asesinas” documentada por HBO. Tal vez allí residía un buen guión ficcional pero por los derechos y garantías -y las familias de las víctimas- sería imposible de llevarlo a cabo.