Sinister

Crítica de Jonathan Santucho - Loco x el Cine

El corte final.

¿Qué es lo que nos atrae tanto sobre el cine de terror? Una pregunta sin respuestas certeras, pero con muchas opciones. ¿Es por la adrenalina del peligro extremo del cual se nutre el género? ¿Será por la situación inverosímil en la que se pone a prueba a una persona común y corriente? ¿O puede ser que el morbo por sangre y tripas domine la capacidad para condenar lo que usualmente es considerado erróneo? En esto último se basa Sinister (2012), un film de terror que mezcla buenas ideas con malos lugares comunes.

El proceso de mudarse puede parecer difícil para algunos, pero es mucho más complicado para la familia de Ellison Oswalt (Ethan Hawke): nueva casa, nuevo pueblo, nueva gente, y nuevas muertes que investigar. ¿Por qué esto último? Sucede que Ellison es un escritor de novelas de no ficción, que hace una década consiguió un libro best seller sobre un infame homicidio. El asunto es que el éxito tiene una ley: todo lo que sube, tarde o temprano tiene que bajar. Por eso, el investigador está desesperado por un nuevo suceso y, sin contarle a su esposa o a sus dos hijos, toma una decisión impulsiva: llevarlos a vivir al mismo hogar de un violento misterio sin resolver.

De todas formas, las cosas parecen ir de forma normal hasta una noche, en la cual Ellison encuentra unas cintas en el formato Super 8, que decide proyectar. ¿Qué tiene de malo ver algunas películas hogareñas, después de todo? Varias cosas, ya que las filmaciones resultan ser muestras de grotescos asesinatos. Él se consterna, aunque lo que lo preocupa es el problema en el que se encuentra: ¿conviene alejarse de este material y seguir por otro lado, o seguir buscando en los enfermizos videos y llegar al fondo del asunto? Pero mientras él se debate, cosas fuera de lo común empiezan a darse alrededor suyo; señales de una fuerza más allá de lo humano, en busca de sangre.

El film, dirigido por Scott Derrickson (también responsable por El exorcismo de Emily Rose y la infame remake de El día que la Tierra se detuvo), va construyéndose de forma lenta pero segura, generando un oscuro clima de incomodidad y repulsión. Eso sirve como base para el corazón de la historia, que principalmente es el relato de una obsesión. Este aspecto es el que realmente brilla de la producción, beneficiándose del muy buen trabajo por parte de Hawke, interpretando a un hombre determinado por recuperar su vieja fama, representante de una sociedad que no encuentra una buena excusa para dejar de consumir el material perturbante que ahora se vende comercialmente. Sumado a las escenas de las cintas (que provocan los mejores sobresaltos en la película, debido a su creatividad y al efecto aterrador que provoca el uso voyeurista del formato casero), hay un claro sentido de cuestionamiento hacia la audiencia: como el protagonista, el público se encuentra disgustado por lo que ve, pero no puede evitar querer fijarse más; un tema que mantiene las cosas interesantes.

Lamentablemente, el relato no es tan cautivador como los elementos que trata. Entre algunos recursos bastante forzados para crear una atmósfera de horror (como el hecho de que casi toda la película transcurra en la oscuridad; seriamente, nadie prende la luz para nada en el hogar de Ellison), otros intentos más falsos (como los infaltables e infumables saltos que salen de la nada) y una historia tan predecible como absurda (con un final que se puede ver venir desde lejos), las buenas intenciones se ven dañadas.

En fin, Sinister es un buen esfuerzo, gracias a un ambiente perturbador, la destacable performance de Ethan Hawke y una temática atrayente, a pesar del daño que provocan sus clichés; balanceando, una propuesta que atraerá a fanáticos del género. Es para echarle un ojo, aunque deben tener cuidado de no quedarse mirando.

@JoniSantucho