Sinister

Crítica de Fernando López - La Nación

Ethan Hawke ingresa en el género de terror

Sinister puede no ser, como algunos juzgaron apresuradamente, "la mejor película de terror de la temporada", pero sin duda ostenta algunos rasgos que no son habituales en los producciones del género. Gracias a la convincente interpretación de Ethan Hawke, por ejemplo, resulta verosímil la obsesión del protagonista, un escritor empeñado en repetir, tras algunos pasos en falso, el extraordinario éxito de uno de sus libros, dedicados a investigar casos criminales que no siempre la policía ha podido dilucidar. A tal punto que durante buena parte del film -en esos tramos más de misterio que de terror- no se sabe bien si las inquietantes experiencias que vive responden a hechos reales o a su afiebrado delirio nocturno. También resulta creíble en principio -y esto se debe tanto a Hawke y a su esposa de la ficción, Juliet Rylance, como a la conducción de Scott Derrickson- la descripción del cuadro familiar: un matrimonio bien avenido, una hijita con vocación de pintora y un hijo con la inestabilidad de cualquier preadolescente.

El padre necesita reivindicarse después de un par de fracasos y por eso, para estar cerca del lugar de los hechos y reunir información sobre un misterioso caso- la desaparición de una chica y el asesinato del resto de su familia- no vacila en arrastrar a los suyos a una mudanza que a nadie conforma: los chicos, porque los aparta de los amigos y la rutina; la solidaria esposa, porque teme que la aventura termine en frustración para él y rechazo social para la familia. Lo que ella no sabe es que la casa en la que se han instalado es el escenario donde sucedió la matanza. Y mucho menos que el mismo día de su llegada, su marido ha encontrado en el altillo una caja con películas caseras que contienen pistas sobre aquella siniestra jornada. La obsesión se hace enfermiza en él, que se encierra cada noche en su cuarto de trabajo y está cada vez más convencido de que tiene un futuro best seller en sus manos. Es cuestión de armar el rompecabezas que el hallazgo le propone y que un policía y un experto académico le ayudarán a descifrar, pero cada paso que parece encaminarlo a la verdad viene acompañado por fenómenos inexplicables y agita nuevos demonios, reales o ficticios.

El empleo del "found footage", tan frecuente en los últimos tiempos, es funcional en un comienzo, pero después se reitera y la incorporación del componente sobrenatural abre paso también a unos cuantos clichés, a las conductas incoherentes de ciertos personajes, a las explicaciones engorrosas y a una secuencia final que se ve venir. Lo que no impide que el film sostenga la tensión, exhiba buen uso del sonido y la música y proporcione la dosis de miedo que los fanáticos del género piden..