Sicario

Crítica de Marcelo Artal - La letra indómita

Tierra de lobos.

Dos años más tarde de haber presentado uno de los mejores policiales negros de las últimas décadas, Denis Villeneuve vuelve a sacudir la pantalla grande con otro thriller implacable, ambientado en el universo del narcotráfico, y más precisamente, en la frontera entre EEUU y México.

Sicario es ficción, pero su base narrativa es real. La de la droga, no es una guerra entre buenos y malos, sino entre malos y malísimos, y creo que la película logra transmitir a la perfección ese mensaje, gracias al impecable trabajo de su reparto. Blunt, Del Toro y Brolin, los tres protagonistas de la historia, le dan vida a sus personajes con un realismo envidiable, lo que facilita que el espectador quede poco menos que hipnotizado ante el desarrollo de la trama.

Villeneuve es, por sobre todas las cosas, un genio de la fotografía. Ya sean planos fijos o en movimiento, para generar suspenso o para impactar con una secuencia de acción, el director canadiense demuestra un dominio absoluto de la cámara, muy por encima del promedio de la industria. Sicario es una propuesta oscura, violenta y visceral, que cautiva y sorprende sensorialmente, de principio a fin, con escenas que cortan aliento. Ése quizás sea el mayor mérito, pero no el único, de esta joya del género.

Sicario no presenta un argumento extraordinario, pero nutre su trama con personajes vivos, que le sacan chispas a la pantalla. Otra soberbia y enorme dirección de Villeneuve, quien se apuntala en el género suspenso como uno de los grandes realizadores del cine contemporáneo. Probablemente Sicario sea una de las mejores películas del 2015.