Sicario

Crítica de Hernán Khatchadourian - Diario Popular

Todo vale contra los narcos

El nuevo filme de Denis Villeneuve reafirma la fuerza que este realizador le imprime a sus trabajos y permite que sus tres protagonistas se luzcan en papeles por demás comprometidos. Recomendada

La guerra de los Estados Unidos contra los cárteles de la droga mexicanos se ha convertido en una sucesión de batallas en las que la violencia y crueldad desplegada por éstos últimos se ha desmadrado de tal manera que los titulares de los periódicos de todo el mundo la reflejan en una sucesión de fotografías que causan impacto.
En esta línea, el director canadiense Denis Villeneuve, que en 2014 resultó el nominado sorpresa a los premios Oscar con La Sospecha toma el mando de una historia que busca todo el tiempo impactar en base a su crudeza y realismo.

La historia de Sicario relata cómo la agente del FBI Kate Macer (Emily Blunt) acepta trabajar con Matt Graver (Josh Brolin), oficial de una agencia gubernamental que la necesita para "legalizar" sus actividades a ambos lados de la frontera entre México y los Estados Unidos.
Graver cuenta además con un asesor colombiano llamado simplemente Alejandro (Benicio Del Toro) que oculta tras su dureza un conflictivo pasado pero que resulta de fundamental importancia para forzar al máximo las leyes y poder enfrentar así a los que no tienen ley.
El filme cuenta con un guión del actor Taylor Sheridan (de la serie Sons of Anarchy) que escarba en toda la mugre que se acumula en esa frontera, que antes se cruzaba por autopistas y ahora por túneles subterráneos, y que lleva a su país a desplegar una doble moral en la que el "fuego se combate con fuego".
Sin embargo, el verdadero fuerte del filme es el manejo del suspenso del que siempre hace gala Villneuve y que han convertido a sus anteriores filmes (la citada La Sospecha así como también Incendies y El Hombre Duplicado) que provoca en el espectador un estado de alerta más profundo que en los propios protagonistas cuando deben enfrentarse a algún peligro.

Claro que la historia no sería lo mismo sin la intervención del magistral director de fotografía Roger Deakins y la soberbia banda sonora de Johan Johannsson que conspiran para que las imágenes sean atrapantes durante las dos horas que dura el filme.
Lo más destacable del filme es que, tomando el material disponible sobre el narcotráfico, los problemas fronterizos y las acciones de inteligencia, el director no se pega a ningún "bando" y retrata todo desde su condición de extranjero, como si de un documental se tratase aunque atendiendo a las demandas del mainstream cinéfilo que busca acción y buenas actuaciones.
Y de estas dos requerimientos la película cumple y con abundancia ya que la acción no se limita a copiar las escenas típicas de tiroteos entre policías y narcos –que de esas hay y muchas- sino que Villenueve le agrega su toque macabro y brutal como en la secuencia inicial en la que los agentes del FBI encuentran una vivienda repleta con cadáveres actuando como relleno de paredes. Y aunque la realidad supera siempre a la ficción, en esta ocasión los tantos están, por lo menos, empatados.

En el plano actoral, en tanto, se destaca la gran performance de Emily Blunt que se va adaptando a los avatares del guión con una versatilidad asombrosa. Si bien, su personaje es el hilo del relato pero se va diluyendo de una agente con la seguridad de una líder de equipo a una persona que se encuentra preguntándose todo el tiempo qué hace junto a gente de la calaña de Graver o Alejandro. "Kate está tentada por este mundo. Se da cuenta de que, aunque hace las cosas conforme a las reglas, no obtiene los resultados que espera, así que ahora quiere creer que puede hacer algo que realmente marque la diferencia; sin embargo, la simple idea de no seguir las reglas pone el mundo de Kate de cabeza y ya nada tiene sentido", contó Blunt acerca de su personaje que en más de un momento recuerda a su colega Jodie Foster en El Silencio de los Inocentes, papel que le valió el Oscar en 1992.
El personaje de Benicio del Toro, párrafo aparte, llamó tanto la atención que la productora LionsGate ya pautó una secuela -basada sólo en él- que se filmaría el año próximo.
El único punto flojo de Sicario es quizá su título, quizá no el más adecuado para una obra de esta envergadura, pero que a la razón de los títulos "comerciales" que llegan a Latinoamérica como The Martian - Misión Rescate se puede pasar por alto este detalle que en definitiva también conspira contra el suspenso del filme.

Al igual que adelantábamos la semana pasada sobre la ya mencionada Misión Rescate, Sicario puede llegar a convertirse en una de las próximas multinominadas a la temporada de premios estadounidenses que comienza en enero y culmina con la entrega de los Oscar a finales de febrero. Eso podría suponer quizá una retribución para Blunt y sobre todo para el director de fotografía Deakins que ya lleva 12 nominaciones sin ser reconocido. Por este trabajo, se lo merece.