Intrusos

Crítica de Iván San Martín - Cinergia

No hay lugar mejor que casa

Hay que empezar diciendo que está película fue directamente a vídeo en casi todo el mundo y por alguna razón llega a las salas argentinas, además no hay que confundir con aquella del mismo nombre protagonizada por Clive Owen y dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo. En algunos países salió con el nombre Deadly Home.
Anna Rook (Beth Riesgraf) es una joven que padece de agorafobia, sus días se pasan cuidando a su hermano Conrad (Timothy T. McKinney) víctima de una enfermedad terminal y recibiendo ocasionales visitas. Cuando Conrad muere, ella queda sola en su gran casa pero muy pronto recibe la visita de tres ladrones quienes no la pasaran nada bien ante quien creían era una víctima indefensa.
La ópera prima de Adam Schindler se encuadra en el subgénero conocido como “home invasion” y aunque tiene algunos momentos de tensión bien construidos, al ser una película de una hora y media de duración muchos de ellos tardan en llegar ya que la trama no empieza a desarrollarse enseguida y eso le juega en contra. El guion tiene baches, es algo predecible y los personajes son cliché.

Intrusos es una película que entretiene, pero no aporta nada más y es olvidable fácilmente, aunque hay que destacar que aunque su presupuesto escaso se nota bastante, hace lo que puede con lo que tiene.