Shame: sin reservas

Crítica de Rocío González - Leedor.com

Recientemente se estrenaba en Argentina Un método peligroso, donde Michael Fassbender actuaba en el rol de Jung, personaje que trataba de liberarse de ciertas barreras -tanto sexuales, junto a Keira Knightly, como intelectuales, en oposición a Freud (Viggo Mortensen)-. Ahora llega a las pantallas el penúltimo trabajo de Fassbender, Shame, donde interpreta a Brandon, un personaje muy liberal en cuanto a sexualidad se refiere. Sin embargo esta libertad no es positiva, sino más bien el resabio de una historia oscura.

Como el título en inglés lo dice, la vergüenza (shame) es un tema que atraviesa toda la película, tanto en los personajes como en el espectador. Con escenas de sexo muy explícitas, el director Steve McQueen (Hunger) busca incomodar al espectador en tanto que esto es necesario para producir la identificación con el protagonista, quien lejos de gozar, padece una adicción al sexo.

El primer punto de giro de la película es la irrupción de la hermana, Sissy (Carey Mulligan), en la vida de Brandon, quien hasta ese momento era presentado como una persona muy celosa de su privacidad. Sissy es desordenada, enamoradiza, artista; todo lo opuesto a él: ordenado, reservado, empresario. Sin embargo, esta oposición es aparente: en el fondo ambos encuentran en Nueva York una vía de escape a su pasado, y un espacio donde sus problemas en torno al sexo pasan desapercibidos. De allí el tiempo que Mc Queen se toma en desarrollar la escena en que Sissy canta una versión hiper depresiva del tema “New York, New York”. En la gran ciudad, la doble moral está a la orden del día: mujeres comprometidas que seducen a hombres en el subte, hombres casados engañando a sus esposas, novias provocando a otros hombres en un bar frente a sus parejas…la naturalización del sexo sin compromisos hace posible que Brandon oculte su adicción. Pero Sissy viene a desenmascarar y hacer visible la vergüenza frente a la desnudez (no tanto física como emocional).

Shame es una gran película, donde por contraste a tanta exposición y explicitación, lo no dicho y lo no mostrado (como la sugerencia del incesto) cobra una importancia fundamental. Muchos podrán quedarse con que es una película de sexo, pero en verdad es una película sobre la sexualidad y el ser humano, sobre las relaciones familiares y el amor, o la imposibilidad de ambos.

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Publicado en Leedor el 26-04-2012