Scream 4

Crítica de Lucas Moreno - Bitácora de Vuelo

NO ES UNA CRÍTICA

Scream fue una parodia respetuosa del género; te asustaba evidenciando las tácticas del cine para asustar. Gracias a esta ambigüedad se convertía en una comedia con delay; te reías después de pegar el salto con eso que la película te mostraba ridículo y gastado.

La segunda fue una parodia de las secuelas y se salvaba reconociendo su deuda con el éxito de la primera. Y la tercera… Bueno, con la tercera había que decir algo sobre las trilogías pero el truco de la auto-referencialidad a Wes Craven se le complicó bastante y terminó en cualquiera.

Siguiendo esta lógica, Scream se reinventaría las veces que sea. Mientras se tenga al fantasma asesino, las entregas pueden clonarse con alteraciones temáticas hasta que no se sepa cuál le sigue a cuál.

Pero Scream 4, felizmente, niega su potencialidad de reciclaje. Implosión curiosa, se trata de una autoconciencia al cuadrado, bien clara desde las primeras escenas. Cuarta parte que busca anular su continuación o al menos atajarse diciendo que sería un sinsentido. Pero además de negar su futuro, Scream 4 también desconoce el patrón narrativo de las anteriores, pensándose como una mitología del consumo eterno. Agarra todas las temáticas que le hubiesen servido para pechar hasta un Scream 10 y las comprime en un archivo .rar. Lo que queda no sólo es una parodia de las sagas, también de las remakes, de los revival, de los homenajes, del merchandising, de los falsos documentales, de los nuevos soportes de difusión, de las adaptaciones literarias, de los libros basados en películas de adaptaciones literarias y hasta de las películas sobrecargadas.

Con este despilfarro suicida uno se queda tranquilo: Wes Craven filmó una cuarta parte porque le encontró la vuelta al cinismo, porque supo esperar y ver qué pasaba con los modos de producción. Una vez esclarecido el panorama, asumió que había excusas, pero excusas desconcertantes, con doble filo.

Semejante honestidad enfermiza alcanza para ver al fantasma matando gente linda una vez más.

Ahora queda una intriga: ¿serán tan caraduras como para hacer otra?