Salvajes

Crítica de Nicolás Viademonte - Función Agotada

Domésticos

Luego de darse una vuelta por América del Sur intentando retratar a los líderes latinoamericanos y de la fallida aunque querible secuela de Wall Street, Oliver Stone volvía a las carteleras argentinas con la a priori interesante Salvajes y para contarnos cómo dos mejores amigos, Ben y Chon, montan una fructífera organización de narcotráfico de marihuana en California gracias en gran parte a la excelente calidad que posee su cannabis. Todo va de maravilla hasta que un poderoso cartel mexicano amenaza su tranquilidad con el secuestro de O (novia y gran amor de los dos) para quitarles el negocio. Allí ambos deberán planear el rescate de su novia sin poner en riesgo la vida de la persona que aman.

Stone intenta plantear con Salvajes un film violento, impulsivo, irónico y visceral que se contrasta por completo con la lineal, crédula y hasta estupidez que presentan la mayoría de sus personajes. Hay cosas que a varios días de su visionado aún no me terminan de cerrar: ¿A un poderoso cartel de drogas, que en teoría es de lo más peligroso de México, le roban 3 millones de dólares y no mata a todos sus enemigos en represalia, especialmente a los dos a los que tiene a su novia secuestrada? No importa si los necesitan para desarrollar ese nuevo paraíso, en el espíritu que intenta imponer la película los matarían por las dudas. Incluso si encima hace que uno casi se mate sólo porque le faltó el respeto a la dueña del cartel, mirá si no los va a asesinar por un robo de 3 palos verdes. Justamente uno de los principales ¿atributos? de alguien salvaje es el no utilizar demasiado la cabeza y de guiarse por los impulsos. Vamos, no estoy siendo realista o exagerado, estoy atribuyendo la realidad que intenta imponer la película describiendo a una organización de violentos e inescrupulosos narcotraficantes. Resulta que estos salvajes narcos le creen a un pibe con una simple explicación y una mirada a los ojos cuando él dice que ellos no fueron los autores de ese robo. Seamos buenos, por favor.

Volviendo más atrás en el texto veremos que la palabra imponer es repetida varias veces en esta crítica y lo hago porque Stone sólo en algunos escasos momentos desarrolla, justifica y demuestra lo salvaje del film, entonces todo termina siendo una imposición dentro de la estructura que marca la película. La escena del video con los decapitados es una gráfica perfecta donde encontramos muertas a personas que en ningún momento se explica de dónde salieron ni el por qué de su muerte, generando que la potencia de la escena sea puramente efectista en la impresión generada pero no efectiva al desarrollo de la historia, que siempre es lo más importante en una película. Estos salvajes terminan siendo unos lamentables personajes demasiado domesticados y pensados.

Para colmo de males Oliver Stone vuelve a cometer el mismo error que en Wall Street - El Dinero Nunca Duerme con un final demasiado edulcorado y totalmente inconexo de la trama. Incluso en Salvajes es peor porque realiza dos finales donde el primero resulta mediocre y en el segundo embarra más el resultado del anterior. El inicial es insatisfactorio, pero dentro de todo cerraba en el salvaje contexto que el film imponía a lo largo de sus más de dos horas, pero el que le sigue (dotado por una voz en off a cargo de Blake Lively que en vez de ser complementaria es de lo más solemne y sobre explicativa) es tan timorato, estúpido y hasta vergonzante que termina por tirar el puñado de "incorrectas" e "irónicas" buenas intenciones que venía trayendo la cinta. Realmente no entiendo cuál fue la necesidad del escritor de Caracortada de imponer un segundo desenlace tan alejado de la propuesta inicial de la película.

En el excelente elenco que presentaba Salvajes con Aaron Johnson, Taylor Kitsch, John Travolta, Salma Hayek, Blake Lively, Benicio del Toro, Demián Bichir y Emile Hirsch sólo se puede destacar la interpretación del actor español, donde su gran personaje es puro fruto de su compleja e inteligente caracterización. Sin dudas él es el único (y lo único) salvaje que habita el film.

Por ser justamente todo lo contrario a lo que intenta pregonar su nombre y su propuesta, Salvajes se convierte lamentablemente en una de las decepciones del año, una película demasiado pensada y fallida, poco espontánea y feroz. Sin dudas una obra excesivamente domesticada.