Rosita

Crítica de Pedro Squillaci - La Capital

Lola es una madre que tiene tres hijos de tres padres diferentes (dato que se dice una sola vez y puede llegar a pasarse por alto), su día a día no es sencillo, pero tampoco dramático. La directora Verónica Chen hace foco en la vida de una mamá treintañera sin marido, que apenas le alcanza para vivir con su trabajo, que tiene un novio que le banca algunas situaciones sin chistar y un padre que generalmente se la complica. Omar (brillante rol de Marcos Montes) es un papá ausente, que abandonó a su familia cuando Lola era pequeña y ahora aparece en plan de amor y paz ofreciéndole su casa para que ella viva con sus hijos. Una tarde se lleva a Rosita, la más pequeña, y no vuelve. Ese conflicto desata todas las fantasías de Lola, los miedos del pasado y hasta el temor de que su padre llegue a estar involucrado en la trata de blancas y quiera lucrar con la nena. La directora hace hincapié en casos policiales mediáticos y en ese karma de que siempre lo peor está a la vuelta de la esquina. Hasta que una mañana Omar regresa con su nieta sana y salva y contará los motivos por los cuales pasó la noche afuera. Aquí aparecen las verdades de un pasado asociado a la delincuencia junto con las mentiras, y no tanto, que irá describiendo este hombre en una abierta exposición de una vulnerabilidad alarmante. El filme no es parejo y tiene algunos baches narrativos, pero concluye con un diálogo que resignifica la historia. Y que demuestra que ciertos vínculos son indestructibles.