RoboCop

Crítica de María Gabriela Losino - Cine y más...

RoboCop regresa a la pantalla grande en esta muy buena remake del clásico de acción y ciencia ficción del año 1987, dirigido por Paul Verhoeven, cuyo éxito dio pie para la realización de dos secuelas (las de 1990 y 1993), una serie de televisión (cancelada tras su primera temporada), dos series animadas y una miniserie de cuatro episodios.

Robocop

El actor sueco Joel Kinnaman (conocido por su trabajo en la serie “The Killing” y el film “La Última Noche de la Humanidad”, entre otros trabajos) es quien encarna al mítico personaje creado por Edward Neumeier y Michael Miner y que fue interpretado por Peter Weller en las dos primeras entregas de la trilogía original.

Esta nueva versión dirigida por el brasileño José Padilha (“Tropa de Elite”) transcurre en el año 2028 en una época en la que la Corporación Multinacional OmniCorp es la compañía líder mundial en tecnología robótica, ya que sus máquinas/drones “promueven la paz” (para no decir que ganan guerras) en cada una de las operaciones militares que Norteamérica ejecuta en los países más conflictivos del mundo (uno de ellos es Teherán).

Pero existe un problema de origen político. Esta tecnología se aplica en todo el mundo menos en los Estados Unidos, país que según el irónico conductor televisivo Pat Novak (un genial Samuel L. Jackson, como siempre) es muy “robofóbico” ante la negativa que existe por parte del gobierno (y por un senador en particular) a utilizar estas maquinas para promover la seguridad interna.

Mientras se busca la aprobación del Congreso, el Presidente de OmniCorp, Raymond Cellar (interpretado por Michael Keaton) entiende que para que la sociedad y los políticos abran su cabeza, los robots deben tener un componente humano. La oportunidad de oro para vender su “producto” y así cosechar miles de millones de dólares, se da cuando el detective Alex Murphy, quien se encuentra realizando su mejor esfuerzo para abatir la ola de crimen y corrupción en la ciudad de Detroit, es víctima de un atentado mafioso en la puerta de su casa. Él es perfecto para que la inescrupulosa compañía fusione el droide con lo poco -casi nada- que queda del cuerpo de este hombre.

Obviamente la premisa es similar a la original, pero como toda remake se trata de aggiornar -además de la espectacular armadura- la historia y darle un nuevo enfoque, sobre todo en tiempos en los que la sociedad mundial es testigo de las grandes innovaciones tecnológicas que van surgiendo día a día, cosa que no sucedía a fines de la década del 80, cuando se estrenó un film en el que la idea de la existencia de alguien mitad hombre y mitad robot sólo podía ocurrir en un futuro muy distante.

En este caso, el dilema “hombre vs. máquina” se desarrolla, a diferencia de la primera, desde un lado más humano, ya que los realizadores muestran a un Murphy que mantiene sus emociones intactas la mayoría del tiempo y es conciente del lazo que lo sigue uniendo a su esposa Clara (buena labor de la australiana Abbie Cornish) e hijo, David (John Paul Ruttan). Claro que allí reside el problema que probablemente haga fracasar el programa. Todo se da en un contexto cuya trama critica a la manipulación que ejercen las grandes empresas y los medios de comunicación, el análisis de lo que realmente es el ser humano y el papel que la tecnología debe jugar en la sociedad.

En cuanto al elenco, el mismo se completa con Gary Oldman como el científico que crea a RoboCop; Aimee Garcia (“Dexter”) como su ayudante, Jae Kim; Jackie Earle Haley (“Pesadilla en la Calle Elm”) como el hombre que entrena a Murphy después de su transformación; Michael K. Williams (“Boardwalk Empire”) como el compañero de Alex; Jennifer Ehle (“Contagio”) como la abogada responsable del Área Legal de OmniCorp; Jay Baruchel (“Este es el Fin”) como el encargado de Mercadotecnia de OmniCorp y Marianne Jean-Baptiste como la Jefe de Policía de Detroit.