RoboCop

Crítica de Luciano Mariconda - A Sala Llena

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Aun existen personas que se lamentan ante la noticia de una remake. Creo que esto ya es inútil: se hicieron -incluso con buenos resultados- y se seguirán haciendo. Por lo tanto nuestra mejor opción es sentarnos en la butaca del cine, despojados de toda desconfianza, y con los ojos abiertos para atrapar alguna inesperada sorpresa. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿asombra el modelo 2014 de RoboCop? Muy poco, ¿aporta en algo su visión? Sí, para agigantar el genio de Paul Verhoeven. A su favor hay que concederle que es una mejor remake que El Vengador del Futuro, aunque tampoco había que esforzarse demasiado. Al menos por las venas de este film corre un poco más de sangre que la que corría por el último intento de Colin Farrell en pos de interpretar a un proletario.

El director de esta remake es José Padilha, vapuleado por muchos críticos ante su controversial Tropa de Elite, que incluía el lema cinematográfico del "hay que matar a todos". RoboCop, como en su versión original, se desarrolla en Detroit, una ciudad históricamente abrumada por la tasa criminalística, por lo cual se entiende la decisión de los productores de elegir a Padilha. Aunque en un momento de la película se hace una breve comparación entre Río y Detroit, el territorio nunca parece amenazante; por el contrario, es una ciudad absolutamente opuesta a la creada por Verhoeven. Por lo tanto, la aparición de RoboCop -como sujeto para implementar la ley- nunca se encuentra justificada desde la puesta en escena, lo que debería llamar a replantear también la necesidad de un mejor villano -uno que desate un verdadero caos, no un mafioso colorado como Ed Sheeran- en caso de una secuela.