Riddick

Crítica de Jonathan Plaza - Función Agotada

El camino del héroe.

Voy a suponer que la persona que decide ir a ver Riddick es un seguidor de la saga o que al menos ha visto las dos entregas live action anteriores. Si esto no fuera así no hay mucho que pueda encontrar en el film a menos que lo motive ver a Vin Diesel.

Riddick es una película apuntada casi pura y exclusivamente al fanático y como tal busca por un lado volver a la esencia de lo que fue Pitch Black (2000), alejándose lo más posible de la épica fallida de La Batalla de Riddick (2004) y por otro lado explotar la estética del videojuego, plataforma en donde el universo del fugitivo intergaláctico se expandió y razón principal por la cual la primera entrega tomó mayor relevancia desde hace algunos años para convertirse casi en un film de culto. En Riddick, más allá de la glorificación hacia el personaje que le da nombre al film, no hay nada. El argumento en sí pudo haber sido sólo una escena de otra película ya que es bastante básico, sin embargo, esa poca pretensión de los realizadores y de Vin Diesel incluido le da fuerza a un personaje que el actor parece conocer a la perfección, dando la mejor actuación de los tres films. Un comienzo casi despojado de diálogos en donde vemos a Riddick (anteriormente coronado rey) convertirse en una bestia luchando por satisfacer sus necesidades más básicas, un empezar de nuevo desde varios casilleros más atrás que cuando lo conocimos por primera vez y entendiendo que su mayor error, el que casi le cuesta la vida, fue civilizarse.

Ese tratamiento inicial en donde el personaje lucha por dominar una tierra hostil es muy cercano al del spaguetti western porque Richard B. Riddick está muy cerca de aquellos héroes circunstanciales ausentes de pasado.
Algunos toques de comedia entre el solitario y su mascota dan paso a la llegada de dos grupos de cazarrecompensas (unos más buenos que los otros) y el Riddick presa va a convertirse en cazador. Cuando la cacería haya terminado van a quedar los personajes necesarios para el argumento y una vez más como en Pitch Black el héroe va a aliarse a los sobrevivientes para escapar de las criaturas que asolan el planeta.

Un montaje poco feliz, mucho CGI, bichos que explotan, una secuencia de ascensión épica y una redención que finalmente vale más que la corona que recibió anteriormente para un héroe al que parece que vamos a ver una vez más en la pantalla grande. Una película que es consciente de su naturaleza de puro entretenimiento y sabe explotar ese aspecto.