Resurrección

Crítica de Ezequiel Boetti - Otros Cines

Un muy digno exponente del terror gótico que aporta al crecimiento del cine de género en la Argentina.

Estrenada en la última edición del Festival Buenos Aires Rojo Sangre (BARS), Resurrección es un digno exponente de un subgénero poco abordado en el cine argentino contemporáneo como es el terror gótico. 



El film, dirigido y escrito por Gonzalo Calzada, transcurre en 1871 en las afueras de una Buenos Aires azotada por la fiebre amarilla. Hasta allí llega un joven cura (Martín Slipak) que, en su camino a la Ciudad, para en el caserón familiar, donde se encuentra con un panorama desolador: todos los suyos han sido afectados por la enfermedad, con excepción de uno de los empleados (Patricio Contreras), al tiempo que él empieza a padecer los primeros síntomas. 



Calzada pone a sus personajes en un universo donde realidad e imaginación se vuelven indisociables debido a una serie de presencias ominosas y de situaciones sobrenaturales. Portador de un correctísimo diseño de producción y con una notable factura técnica, el film es entretenido, eficaz y atrapante.

Más allá de que algunos agujeros en la historia y un uso por momentos excesivo de la música terminen nublando el resultado final, Resurrección valida una vez más la tendencia de que el cine argentino de género está en constante expansión.