Renoir

Crítica de Matías Lértora - Cines Argentinos

Los que se encuentren leyendo estas líneas tienen que tener en cuenta, si es que dudan en ver o no Renoir, que se trata de una película francesa no sólo en nacionalidad sino también en estilo, es decir, con otros tiempos y otra dinámica a lo que suele inundar las salas de cine e incluso diferente a los últimos estrenos franceses que llegaron a nuestra cartelera.
El film tiene todas las características de los clásicos de ese país a propósito y a modo de homenaje, lo cual puede llegar a ser apreciado por la parte del público que lo pueda captar.
Por ello, por esa característica, el film es algo lento y demasiado contemplativo. Pero vale destacar que visualmente es muy bello y no podía ser de otra manera ya que se trata de los últimos días (meses en realidad) de uno de los artistas más talentosos del Siglo XX que supo retratar la belleza femenina (con los estándares de la época claro está) como pocos lo han hecho.
Esa fortaleza visual es un gran acierto del director Gilles Bourdos, de quien nos encontramos con que esta es su cuarta película pero la primera que se estrena en Argentina.
Aquí enfatiza bien la relación del gran pintor con su hijo mayor, quien luego se convertiría en el célebre realizador Jean Renoir, y las particularidades que tenía con sus modelos.
El trío protagónico está muy bien logrado con una gran autoridad a la cabeza como lo es Michel Bouquet, quien lleva más de 50 años en el rubro, y secundado por un correcto Vincent Rottiers y una bellísima Christa Theret.
Esta última se encuentra desnuda la mayoría del film con tanta naturalidad y soltura que realmente logra transmitir en la pantalla lo que el pintor plasmaba en sus lienzos.
Renoir es una buena opción para los amantes del cine francés clásico pero hasta ahí llega. No hay que pedirle más.