Renoir

Crítica de Elena Marina D'Aquila - A Sala Llena

Bourdos retrata los últimos años de vida del pintor en el marco de la Primera Guerra Mundial. Su hijo Jean –que luego se convertiría en el gran cineasta- es herido durante la guerra y regresa a la casa para recuperarse. Su padre, a pesar de la grave artritis reumática que continúa avanzando y deformando sus huesos, se niega a dejar de pintar y ésta vez tiene una nueva musa y modelo: la voluptuosa Andrée.

El director muestra el avance de su enfermedad, sus manos y piernas deformadas y los dolores que padece. Cuando sus criadas le sacan las vendas que cubren sus monstruosas manos y las lavan suavemente, o cuando lo bañan, se puede llegar a sentir el roce con esa carne en putrefacción como si lo pudiésemos tocar. Esto es lo que Bourdos quiere mostrar: su vida cotidiana en esas circunstancias filmada mayormente en exteriores...